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miércoles, 13 de julio de 2011

Camp David 1978

M. Beguin, J. Carter, A. Sadat & Camp David
En Camp-David se acordaron dos pactos. El primero se denominó "Acuerdo Marco para una paz en Medio Oriente" y se dividía en dos partes. Por un lado se acordaba que las declaraciones 242 y 348 servirían como base para implementar una paz en la zona. Con respecto a la zona de Judea, Samaria y Gaza se acordaba que se implantaría una autonomía civil durante cinco años, y al término de este periodo se firmaría un tratado final con las autoridades legitimas y no terroristas de la zona (en el tercer año se elegirían dichas autoridades). La segunda parte del "Acuerdo Marco" detallaba la relación particular y regional entre Israel, Egipto y el resto del mundo árabe. Se acordaba realizar un proceso de normalización que sería acompañado por una posterior firma de tratados de paz con los demás países de la zona.

El segundo acuerdo logrado en Camp-David se centraba particularmente en las relaciones
bilaterales entre Israel y Egipto. Según lo establecido, Israel desalojaría el Sinaí hasta la frontera internacional mientras que Egipto reconocería al estado hebreo estableciéndose intercambios diplomáticos, económicos y turísticos. Egipto aseguraría el libre paso de barcos israelíes por el Canal de Suez. Se establecerían un número de regulaciones para mantener amplios sectores del Sinaí desmilitarizados. Tras la firma del Tratado de Paz final se produciría la retirada del ejército israelí del Sinaí, proceso que finalizaría en el plazo de 3 años (abril 1982). Ambas partes se comprometían a recibir la autorización de sus parlamentos y a firmar un acuerdo de paz en el plazo de tres meses.

Sadat estaba interesado en ligar los acuerdos de paz bilaterales con un pacto pro-palestino. Beguin deseaba dejar establecido que Israel no renunciaría a Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Sin embargo, reconoció que los palestinos tenían "derechos legítimos" y se comprometía a no levantar nuevos asentamientos judíos en esas zonas durante el proceso de paz con los palestinos. Fuera de eso, Beguin y Sadat disentían sobre el futuro de Jerusalén. Beguin quiso aclarar que Israel se comprometía a mantener a Jerusalén como capital indivisible del pueblo judío apoyando incluso la adopción de la Ley Básica Jerusalén Capital de Israel (1980) en la cual se reafirman estos principios. Sadat reaccionó negativamente ya que entendía que Israel pretendía "imponer hechos consumados en Jerusalén". Sadat declaró que Jerusalén debería pasar a ser parte de la soberanía árabe. Como era de esperar, el tema quedo formalmente redactado como parte del "no acuerdo". Con el fin de impulsar a los líderes de Israel y Egipto a concluir exitosamente lo establecido en los acuerdos de Camp-David, y en mérito a lo hecho en pos de la paz, Menájem Beguin y Anwar Sadat recibieron los Premios Nobel de la Paz. Los pactos de paz fueron firmados en los jardines de la Casa Blanca el 26 de marzo de 1979.

A los principios de Camp-David se les agregaban aspectos que habían quedado sin resolver en anteriores sesiones, como el compromiso egipcio a encumbrar el pacto de paz con Israel supeditando los acuerdos que había firmado con otros organismos o países. De esta forma, los acuerdos árabes para boicotear a Israel debían ser anulados por Egipto. Estados Unidos se comprometía a premiar económicamente a israelíes y egipcios, asegurándole a Israel sus necesidades petrolíferas del país.

La Knesset (el parlamento israelí) aprobó el Acuerdo de Paz con Egipto por una mayoría de 95 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones. Los acuerdos de paz aislaron a Egipto, por unos años, del resto del mundo árabe. La OLP rechazó los acuerdos de Camp-David y en especial, los acuerdos que se referían al programa de autonomía para los palestinos. El líder de la OLP, Yasser Arafat dijo: "Que firmen lo que les plazca. La falsa paz no durará". En el año 2009 se cumplieron 30 años de la firma de los acuerdos de Camp-David.

Beguin estaba convencido que Egipto mantendría una posición pacifica, al menos, durante los 3 años que duraría la retirada israelí del Sinaí. Con respecto a la ejecución de la autonomía palestina, se hacía cada vez más evidente que a Beguin le resultaba imposible impulsar una anexión de facto de Judea, Samaria y la Franja de Gaza y, a la vez, impulsar su programa de autonomía en momentos en que los palestinos seguían declarando que su portavoz era la terrorista OLP.

El 6 de octubre de 1981 fue asesinado el Presidente de Egipto, Anwar Sadat, a manos de los islamistas de su país. Su sucesor, Husni Mubarak anunció que su gobierno continuaría respetando los acuerdos firmados por Sadat.

martes, 12 de julio de 2011

Antecedentes de Camp David

En 1977 asumió el cargo de Primer Ministro israelí Menajém Beguin (del nacionalista Likud) que conformó el decimoctavo gobierno del país. Beguin deseaba desmitificar su imagen de extremista. Para eso, realizó dos exitosos viajes diplomáticos a Estados Unidos y Rumania. En estos viajes presentó su propuesta de paz para medio oriente. Menájem Beguin declaraba que estaba dispuesto a renunciamientos territoriales en el Sinaí y en el Golán. Proponía una autonomía civil para los palestinos de Judea, Samaria y la Franja de Gaza, rechazando la posibilidad de traspasar la soberanía a un ente extranjero. En Rumania, le pidió al Presidente que interviniese para organizar una reunión secreta con las autoridades egipcias. Estos mismos pedidos fueron hechos al rey Hassan de Marruecos. El 16 de setiembre de 1977 se reunieron secretamente el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Moshé Dayán y el vicepresidente egipcio Dr. Jassan Tohami. En dicha reunión, Dayán dijo que Israel renunciaría al Sinaí a cambio de que Egipto normalice sus relaciones con el estado judío, en el marco de un acuerdo de paz bilateral.

En el Egipto de 1977, el Presidente Sadat había llegado a la conclusión que la posición de Egipto se había reforzado tras la guerra de Iom Kipur. Los acuerdos intermedios firmados en 1975 ya no satisfacían las necesidades egipcias. El dominio israelí sobre el Sinaí seguía cortando la entrada de divisas por la explotación del petróleo y había reducido la afluencia de turistas por la situación bélica. La continua crisis económica se veía acompañada por un crecimiento poblacional egipcio extraordinario. Egipto no podía seguir invirtiendo en una competencia militar contra Israel cuando la crisis económica interna era cada más notoria. Egipto deseaba recibir el apoyo de Estados Unidos, rompiendo con el patronazgo ruso. La competencia militar árabe-israelí seguía favoreciendo ampliamente a Israel. Siendo así, el Presidente Sadat decidió que había llegado el momento de firmar la paz con Israel pero, para esto, resultaba necesario romper con las trabas psicológicas que bloqueaban un posible acercamiento.

El 9 de noviembre de 1977 Sadat dio un discurso en la Asamblea Popular egipcia en el cual anunciaba que estaba dispuesto a ir "hasta el fin del mundo" para evitar una nueva guerra. Obviando lo escrito en el discurso impreso, agregó que "estaba dispuesto a viajar a Israel para alcanzar la paz". En esa sesión se encontraba presente Yasser Arafat; líder de la OLP; por lo que los comentaristas políticos creyeron que el jefe del Fatah había dado su apoyo a dicha iniciativa de Satat. La verdad, Arafat y las potencias del mundo no tenían idea de las intenciones del Presidente de Egipto. La desconfianza israelí era notoria. Especialistas en lecturas de labios habían determinado que Sadat mentía. El Jefe del Estado Mayor del Ejército, Mota (Mordejai) Gur había expresado su desconfianza ante las sorprendentes declaraciones de Sadat. Frente a ellos, Menájem Beguin se tomó muy en serio el discurso de Sadat, invitándole a visitar Israel.

El 19 de noviembre de 1977 llegó a Israel el Presidente Sadat. Beguin devolvió el cumplido en diciembre. Desde ese momento comenzó un proceso imparable que arribaría a la firma del acuerdo de paz entre Israel y Egipto. La población israelí, en su gran mayoría, comenzó a entusiasmarse con la idea de arribar finalmente a una paz con la principal potencia árabe. Las tratativas de paz sufrieron serios altibajos. El problema se centraba en la capacidad o la incapacidad de Egipto e Israel para firmar un acuerdo separado del mundo árabe. Egipto debía demostrarle al mundo árabe que estaba defendiendo dignamente los intereses de los palestinos consiguiendo para ellos un acuerdo que les asegurase su estado independiente. El gobierno de Israel, y en especial su líder nacionalista Menájem Beguin, no tenían ninguna intención de renunciar al dominio en Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Beguin estaba dispuesto, como máximo, a otorgar una autonomía para los palestinos.

El proceso de paz con Egipto llegó a buen puerto gracias a la presión que el Presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter le impuso a los negociadores y a la capacidad de esta potencia mundial para premiar los renunciamientos de ambas partes con incentivos materiales. Carter presionó a las partes para culminar con éxito las negociaciones intensivas que se realizaron en setiembre de 1978 en Camp-David y que se sellaron con la firma del tratado de paz el 26 de marzo de 1979.