Mostrando entradas con la etiqueta Judea y Samaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Judea y Samaria. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de julio de 2011

La Iniciativa de Ginebra 2003

En el frente interno, un grupo de israelíes y palestinos presentaban su "receta" para alcanzar la paz, un documento de 423 páginas, conocido como la Iniciativa de Ginebra.

El texto fue presentado en Tel Aviv en el 2003 y en él, se aceptaba la creación de un Estado palestino en Gaza, el 98% de Judea y Samaria y los barrios árabes de Jerusalén. La propuesta estaba basada en los lineamientos de Clinton. Los grandes bloques de asentamientos judíos en torno a Jerusalén permanecerían bajo soberanía israelí, por lo que los palestinos recibirían una compensación equivalente en territorio israelí al sudoeste de Judea y Samaria y al este de Gaza. La parte oriental de la ciudad santa sería la capital palestina, mientras que la occidental, más los asentamientos y el barrio judío de la ciudad vieja, quedaría como capital de Israel, con ambas mitades separadas por una barrera.

Dos tercios de los colonos judíos podrían permanecer en Judea y Samaria, lo que supondría el desplazamiento de unas 100.000 personas, fomentada por incentivos económicos o por la fuerza. Gaza y Judea y Samaria, separadas geográficamente por el Estado judío, estarían comunicadas por un corredor que quedaría bajo soberanía israelí y administración palestina. El proceso sería controlado por un "Grupo de Implementación y Verificación", que contaría con una "fuerza militar multinacional" integrada por representantes de "EEUU, la Federación Rusa, la Unión Europa, Naciones Unidas y otras partes, tanto regionales como internacionales, que acordasen las partes". Este grupo se apostaría en todos los pasos fronterizos internacionales, mientras que un cuerpo especial vigilaría la antigua ciudadela amurallada, situada en Jerusalén oriental y que alberga lugares sagrados básicos para las tres religiones monoteístas.

El plan no aporta, sin embargo, una solución clara a uno de los temas más controvertidos: la suerte de los refugiados palestinos y que, con sus descendientes, suman entre cuatro y siete millones, según los cálculos ofrecidos habitualmente por los palestinos. El proyecto tampoco habla sobre la naturaleza del reconocimiento palestino al estado de Israel. El documento especifica los plazos para la retirada de las tropas israelíes y el armamento de las fuerzas de seguridad del futuro Estado palestino, al carecer de Ejército. Israel mantendría, por ejemplo, ochocientos soldados de infantería en el corredor del Jordán para vigilar la frontera entre el este de Judea y Samaria y Jordania durante los tres años siguientes al repliegue, que debería hacerse como máximo en los 30 meses posteriores a la firma del acuerdo de
paz.

Israel mantendría, además, dos estaciones de alerta temprana en el lado palestino y su Fuerza Aérea "debería poder emplear el espacio aéreo soberano palestino para sus entrenamientos", salvo en viernes (día sagrado en el Islám) y en los festivos musulmanes y cristianos. La propuesta trataba de forma detallada muchos aspectos de los futuros acuerdos: la distribución de las aguas, el cuidado del medio ambiente, el papel de los mediadores internacionales, etc.

La Iniciativa de Ginebra es un documento acordado por dirigentes de segunda línea en Israel y de la Autoridad Palestina, muchas de las cuales habían gestado el proceso de Oslo. El grupo israelí estaba dirigido por Iosi Beilin y el palestino por Yasser Abed Rabo. El proyecto recibió el apoyo de importantes personalidades israelíes, ligadas a la izquierda política, como el escritor A.B. Yoshúa, el ex jefe de estado mayor Ammón Lipkin Shajak, Amiram Mitzna, Abraham Burg, Dalia Rabin o Jaim Orón. La iniciativa despertó mucho interés y apoyo en el ambiente diplomático mundial, en especial, por tratarse de una iniciativa conjunta palestino israelí.

jueves, 21 de julio de 2011

Operación Muro de Defensa 2002

El Hamás, que no fue parte de los que comenzaron la Intifada de El-Aksa, observaba como sus principios eran aceptados por todos, incluyendo a las fuerzas de seguridad palestinas de Arafat, fuerzas que antes los detenían y ahora, en cambio, procedían a liberar de las cárceles de la Autoridad Palestina a los líderes y activistas del Hamás. El Hamás lideró cientos de ataques terroristas y consiguió incluir en su arsenal, cantidades "estratégicas" de morteros, cohetes y misiles que comenzaron a dispararse intensamente desde el año 2005 (con menos intensidad, habían aparecido en el año 2001). Estas armas, superaban cualitativamente el poder de las fuerzas de la Autoridad Nacional Palestina.

En abril del 2002, los israelíes ejecutaron una operación militar contra la Autoridad Palestina y contra los grupos fundamentalistas, la "Operación Muro de Defensa", campaña que destruyó buena parte de la presencia institucional de la Autoridad Palestina en Cisjordania. Las decisiones de Arafat y de la Autoridad Palestina (militarizar la protesta) "cavaron su propia tumba".

El Presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas (2010) admitió que la Intifada había sido un error en una entrevista para el diario jordano Al Rai en el año 2004: "Ahora creo que la Intifada en su totalidad fue un error y no debería haber continuado y, en particular lo que se llama "la militarización de la Intifada", para seguir, "Si tuviera que resumir en qué hemos terminado tras cuatro años de Intifada, [nos encontraríamos con que] hay tres opiniones:
1. Después de la muerte de 1.000 israelíes en la intifada, Israel colapsaría
, al igual que Sharón.
2. La intifada armada liberaría la patria; y
3. La intifada obligaría a que se detengan los asentamientos.

Un examen [del tema] muestra que Sharón no cayó. Por el contrario, se ha convertido en el más popular [líder] en la historia de Israel, después de haber sido objeto de condenas en el interior de Israel. En la misma nota, todos los territorios palestinos están ahora ocupados y vulnerables, y los asentamientos se han duplicado. Dañamos nuestras relaciones con los norteamericanos y con la opinión pública israelí, la última declaración del Cuarteto es una indicación adicional de lo que ha sido de nosotros", dijo Abbas para agregar en otra entrevista "el uso de las armas fue perjudicial y tiene que parar".


Fuera de la debacle institucional de la Autoridad Palestina y el significativo aumento del poder de los fundamentalistas, los atentados "Made in Hamás", tan extendidos entre todos los grupos palestinos, movieron a las autoridades israelíes a construir la Valla de Seguridad. El trayecto elegido y la decisión unilateral de colocar la Valla de Seguridad fastidiaron a los palestinos. Ante todo, porque Israel se estaba anexando "de facto" territorios sin negociarlos con la Autoridad Palestina. Segundo, porque la valla impedía el paso de terroristas pero también de los trabajadores ilegales que entraban a Israel a trabajar para mantener a sus familias. Tercero, la valla complicaba la vida y el paso cotidiano de las personas que vivían por la zona.

domingo, 17 de julio de 2011

Conferencia internacional para luchar contra el terrorismo, Sharm-Al Sheik

El 3 de febrero 1996 Shimón Peres anunció que las elecciones israelíes se adelantarían. El 25 de febrero de 1996, el laborista Shimón Peres comenzaba a perder las elecciones. Dos terroristas suicidas se inmolaron el 25 de febrero y el 3 de marzo en dos autobuses de la línea 18 en Jerusalén. En el primer atentado fueron asesinadas 27 personas y otras 78 resultaron heridas.

Pocas horas después, otro atentado en Ashkelón le costaba la vida a una soldada, sumando otros 34 heridos. En el segundo atentado en Jerusalén, el del 3 de marzo, fueron asesinadas 18 personas. Todas las esperanzas que sustentaban el proceso de Oslo contradecían cruelmente lo que los israelíes veían en sus televisores y lo que sentían y experimentaban en las calles.

Shimon Peres y Yasser Arafat
La positiva imagen internacional de Peres superaba con creces a la que disfrutaba dentro de Israel. Tras los atentados de marzo-abril de 1996 se citó a una conferencia internacional para luchar contra el terrorismo, una cita realizada el 13 de abril en Sharm-Al Sheik, Egipto (en donde no participó Siria). La ciudadanía israelí observaba con escepticismo la utilidad de otra conferencia. Esta vez, una que parecía bastante alejada de los problemas que sufrían los israelíes. Shimón Peres continuó reforzando la posición israelí en la arena internacional de Israel. El 1 de abril se realizaron dos exitosas visitas a Qatar y Omán. En mayo de 1996, Israel abrió representaciones comerciales en Omán y Qatar para el desarrollo de las relaciones económicas, científicas y comerciales, con énfasis en la utilización de recursos hídricos, turismo, agricultura, productos químicos y tecnología de punta. Con el renovado estallido del terrorismo palestino en septiembre del 2000, las relaciones con los estados del Golfo se enfriaron. La representación comercial de Israel en Omán se cerró.

Los atentados terroristas determinaron la victoria del líder del Likud, Binyamin Netaniahu, quien se impuso por una diferencia mínima (28.000 votos aproximadamente). Los acuerdos de Oslo se habían basado en una premisa fundamental: las partes reconocían que aún no había “madurado” el clima político para arribar a acuerdos en temas tan complicados como la naturaleza de un “estado palestino”, “límites", “refugiados palestinos” y “Jerusalén”. Siendo así, se aplicaba la formula de concretar pactos intermedios para aumentar la confianza entre las partes.

Para muchos analistas políticos, el “espíritu” que guiaba las negociaciones entre la Israel de Rabin-Peres y los palestinos de Arafat dejaban entrever que; tarde o temprano; se arribaría a la consecución de un estado palestino independiente. Una de las iniciativas para aumentar el nivel de confianza entre las partes fue desarrollar una red de cooperación entre Tzahal y las fuerzas de seguridad palestinas. Patrullajes conjuntos e intercambio de información pasaron y los israelíes aceptan un estado palestino a ser una constante en las relaciones bilaterales. Israel esperaba que Yasser Arafat encerrase a los terroristas sin necesidad de intervenir directamente. Durante los duros atentados suicidas de abril-mayo de 1996, Arafat apresó a buena parte de la dirigencia fundamentalista para demostrarle al entonces primer ministro Shimón Peres su compromiso con el proceso de paz.

Acuerdo de Oslo B

En el frente jordano se vivía un importante consenso, en el frente palestino las disputas ideológicas no mermaban su intensidad. En especial, tras la firma en Washington del Tratado Intermedio entre palestinos e israelíes sobre Cisjordania y la Franja de Gaza del 28 de setiembre de 1995. Este acuerdo, más conocido como Oslo B, tenía como objetivo ampliar la autonomía palestina en Judea y Samaria, para así evitar el roce entre el ejército israelí y los palestinos. Este acuerdo venía a reforzar la posición de Arafat estableciendo un poder ejecutivo y legislativo elegido en elecciones libres según los principios establecidos en los anteriores acuerdos de Oslo.

El gobierno israelí, liderado por Itzjak Rabin, había decidido ungir y hasta revivir políticamente a Arafat como el único representante del pueblo palestino mientras que este debía competir con los grupos que se oponían al cese del uso del terror y los acuerdos de paz. No bastaba con el dominio de Gaza y Jericó para asegurar el dominio de Arafat sobre todo el pueblo palestino, pensaban los dirigentes israelíes. El gobierno de Rabin debía reforzar a su socio. Arafat podía contar con un control legal sobre toda Cisjordania, y aunque estaba obligado hacerlo, no significaba esto que apresaría, perseguiría y desarticularía a los grupos terroristas islamistas. Quizás Arafat no contase con la fuerza para eliminar al fundamentalismo palestino. Otros analistas opinan que siempre prefirió mantener viva la opción militar. Por sobre todo, Arafat no deseaba ser visto como un simple emisario o lacayo de Israel.

Los gobiernos de Israel deberían transitar por un sendero problemático en el cual, a veces, era mejor mantener a un Arafat fuerte que desarticule a los fundamentalistas y, en otras situaciones, optaban debilitarle para que actúe por miedo a perder el poder. La única alternativa que no se barajaba por aquellos días (1995) era la de asumir el error al haber escogido a Yasser Arafat como socio para la paz.

Los acuerdos de Oslo B definen una serie de temas relacionados con las elecciones palestinas y la reubicación de las fuerzas del ejército de Israel a los largo de las ciudades palestinas en Judea y Samaria. Israel se comprometía a retirar a su ejército de los 6 centros poblacionales palestinos más importantes: Jenín, Nablus (Shjem), Tulkarem, Kalkilyah, Ramallah y Belén y otros tantos poblados más pequeños. Pasados 22 días se realizarían elecciones libres para elegir un parlamento y un Poder Ejecutivo. El 20 enero de 1996 se realizaron las elecciones en donde participaron el 68.5% de los pobladores palestinos de Cisjordania (Judea y Samaria) y el 85% de los palestinos de Gaza. En Jerusalén oriental, los palestinos votarían por correo. En esta ciudad votaron solo el 40% de los palestinos registrados. Yasser Arafat recibió el 88% de los votos y pasó a ser el Presidente del Ejecutivo de la Autonomía Nacional Palestina. Fue elegido un parlamento de 89 diputados, coronando a la OLP como gran vencedor. De las 89 bancas, la OLP logró 65.

El problema principal de estas elecciones fue la no participación del Hamás… es decir, el boicot de los grupos fundamentalistas. Ellos no tenían intención alguna de formar parte de un parlamento o de un gobierno que negociaría un acuerdo final con Israel. La cooperación entre los fundamentalistas Hamás o la Yihad Islámica y la autonomía palestina de la OLP se centraba en un nivel más civil que político. Estas autoridades continuarían en funciones hasta que se cumpliese el periodo de 5 años desde que se instauró la autonomía para Gaza y Jericó, o sea, hasta mayo de 1999.

Desde el punto de vista de los acuerdos en temas de seguridad se decidió dividir Judea y Samaria en tres zonas. La "Zona A" que incluía las 6 ciudades antes nombradas y la ciudad de Hebrón (sin los barrios judíos y el asentamiento de Kiriat Arva). En ésta zona, los palestinos tendrían autonomía en temas de seguridad, cultura y administración civil. El ejército israelí se retiraría para permitir la entrada de la policía palestina.

La "Zona B" enmarcaba a los poblados más dispersos pero que eran el 68% de la población palestina en Judea y Samaria. Aquí, la autoridad palestina disfrutarían de una autonomía en temas culturales y administrativos pero la seguridad quedaría en manos de Israel. La policía palestina ocuparía algunos edificios para cuidar el orden interno pero el control sobre las 20 actividades de los elementos terroristas quedaría en manos del ejército israelí.

La "Zona C" incluía la zona no poblada por palestinos, es decir, los asentamientos israelíes y las zonas de influencia estratégico-militar para Israel. Estas zonas quedarían bajo control militar israelí. Para cuidar el orden público se conformaría una policía palestina formada por 12.000 hombres. Este número fue ampliamente superado una vez implementado el acuerdo... llegando incluso a perderse toda proporción entre lo acordado y las armas que circulaban en las ciudades palestinas. Las fronteras quedaban bajo el control israelí y las relaciones exteriores palestinas debían remitirse a una cantidad de temas relacionados con su economía y en la articulación de la ayuda internacional para la autonomía. En este tema también la realidad desbordó ampliamente lo acordado.

Por último, la Autonomía Nacional Palestina se comprometía a anular en dos meses los artículos de la Carta Palestina que llamaban a la destrucción de Israel por la fuerza. Israel por su parte, se comprometía a liberar presos palestinos. La lista de presos sería determinada por una comisión conjunta palestino-israelí. Los acuerdos de Oslo B provocaron sendas manifestaciones de protesta que lindaban entre la violencia verbal de los líderes nacionalistas en Israel y otras muestras de violencia física entre ciertos manifestantes. Desde los Estados Unidos e Israel llegaban informes que aseguraban que rabinos ortodoxos habían sentenciado a Rabin por haber traicionado los intereses judíos más sagrados y, por lo tanto, debía imponérsele el castigo para el traidor: la muerte.

El acuerdo de Oslo B fue aprobado en la Knesset el 6 de octubre por una mayoría mínima de 61 diputados contra 59 de la oposición. Los únicos que apoyaron el acuerdo fueron los diputados del Partido Laborista, Meretz y los partidos árabes.

jueves, 14 de julio de 2011

Acuerdos de Oslo

En la ciudad de Oslo (Noruega), se venían reuniendo secretamente una comitiva de la OLP y otra israelí liderada por la mano derecha del canciller Shimón Peres, el diputado laborista Iosi Beilin y otros diplomáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores. A consecuencia de estas tratativas secretas, el 9 de setiembre de 1993, Itzjak Rabin recibió una carta de Yasser Arafat en la cual el líder palestino se comprometía a respetar los siguientes puntos:

1- La OLP reconocía el derecho a existir del Estado de Israel
2- Aceptaba las resoluciones 242 y 338 de la ONU
3- Se responsabilizaba a buscar una solución, por medios pacíficos, al conflicto árabe israelí
4- Abandonaría el uso de la fuerza y el terror
5- Se responsabiliza por las acciones de todos los grupos que integraban la OLP para así fomentar la colaboración
6- Aseguraba que los artículos de la Carta Palestina que bogaban por la destrucción de Israel eran vistos por Arafat como nulos y serían llevados para su anulación formal en la Asamblea Nacional Palestina.

Estas declaraciones respondían a los principios adoptados por el Partido Laborista en el marco de la fórmula "Shem-Tov-Iariv". Según dicha fórmula, la OLP pasaba a ser consideraba por el gobierno israelí como la única representante legítima del pueblo palestino. La oposición dudaba de las intenciones de Arafat. La derecha israelí argumentaba que Arafat seguía fomentando su "Plan de Pasos" para destruir a Israel tras la consecución de un estado independiente por vía diplomática. La moderación de Arafat era producto de una crisis política interna del liderazgo palestino pero no se trataba de un cambio ideológico real, afirmaban.

Otros, afirmaban que las negociaciones con la OLP provocarían injustificados renunciamientos en un territorio (Judea y Samaria) que pertenecía únicamente al pueblo judío. El gobierno oficializó su acercamiento a la OLP, anulando la ley que prohibía los encuentros con la Organización para la Liberación de Palestina. En las reuniones de Oslo se llegaron a acuerdos más profundos en lo que respecta a la solución del conflicto entre las partes. Acuerdos que serían reconocidos por el nombre de la ciudad anfitriona: "Oslo".

            

El 13 de setiembre de 1993 se firmaron, en los jardines de la Casa Blanca, los "Principios de un Acuerdo Intermedio para un Gobierno Autónomo". Según el Pacto de Oslo se establecería una autonomía en Gaza y en Jericó y se traspasarían algunos poderes a las autoridades palestinas en Judea y Samaria. Se acordó también una fórmula para realizar elecciones tendientes a legitimar a una Autoridad Nacional Palestina que negociaría los acuerdos finales con Israel. Una parte importante de lo pactado en Oslo estaba ligado a una colaboración económica entre israelíes y palestinos.

Ambas partes se comprometieron a cumplir ciertos principios fundamentales como ser el cese del uso del terror para solucionar diferencias. Durante 5 años se establecería un periodo de transición intermedio en donde pasados los tres años comenzarían los diálogos para un acuerdo final que incluirían temas cardinales como el futuro de Jerusalén, el regreso o no de los refugiados palestinos, los asentamientos judíos en los territorios y el estatus final de la autoridad palestina.

Lo pactado en las negociaciones finales entre palestinos e israelíes comenzaría a regir tras 5 años desde el comienzo de la autonomía en Gaza y Jericó. La autonomía en Gaza y Jericó se inicio el 4 de mayo de 1994, las negociaciones para un estatus final deberían comenzar en mayo de 1997 y los acuerdos finales deberían regir desde mayo de 1999. Los acontecimientos venideros demostrarían que la dirigencia establecía plazos que no contaban con la aprobación de la opinión pública. Para establecer los poderes que se le cederían a los palestinos en Judea y Samaria se firmó el Acuerdo de El Cairo (29 de agosto de 1994).

Estos poderes iban a ser más limitados de los que se habían establecido en la Autonomía de Gaza y Jericó. En Judea y Samaria, Israel renunciaba a ejercer autoridad sobre temas relacionados con educación y cultura, salud, impuestos directos, turismo y beneficencia.

En octubre de 1994 recibieron los premios Nobel de la Paz, el premier Itzjak Rabin, el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Shimón Peres y el Presidente de la Autonomía Nacional Palestina Yasser Arafat.

Dos días después de la firma de los acuerdos de Oslo, se reanudaron con mayor frecuencia los atentados terroristas de los grupos fundamentalistas que se oponían a los acuerdos. Desde octubre de 1993 hasta diciembre de 1993 se sucedieron una serie de 10 atentados que costaron la vida de 14 israelíes. Desde abril de 1994 hasta enero de 1995, Israel sufrió una sucesión de atentados en donde fueron asesinados más de 60 israelíes.

miércoles, 13 de julio de 2011

Conferencia de Paz Madrid 1991

En la Conferencia de Madrid se reunieron los equipos diplomáticos de los países árabes, representados por los Ministros de Relaciones Exteriores, y la comitiva israelí representada por el premier Itzjak Shamir. Se acordó reunir una conferencia de paz con la participación de Egipto, Líbano, Siria, una comisión conjunta de jordanos y palestinos bajo la mediación de los Estados Unidos y Rusia. Las negociaciones serían bilaterales y directas. Los jordanos y los palestinos se presentarían como una comitiva conjunta aunque en el momento de negociar se reunirían en dos cuartos contiguos.

La reunión en Madrid no concluyó en acuerdos concretos aunque fue el puntapié inicial para un proceso de paz en el medio oriente. Dos meses después del primer encuentro en Madrid, las comisiones bilaterales se volvieron a reunir en Washington. Allí se logró cierto avance en las negociaciones entre Israel y el Líbano. Se decidió que Israel se retiraría de la franja de seguridad una vez que se acuerde el ente que se haría responsable de dividir las fuerzas militares. Este adelanto valía muy poco sin contar con el consentimiento de Siria, el patrón del Líbano.

En las elecciones israelíes de 1992 se impuso el Partido Laborista liderado por Itzjak Rabin. El cambio de rumbo que impondría Rabin en la política internacional israelí se notó inmediatamente. En la primera reunión del gobierno; del 19 de julio de 1992; se decidió congelar parcialmente la construcción de los asentamientos judíos en Judea, Samaria y Gaza. El gobierno decidió modificar el orden de preferencias para los distintos poblados del país. Los “asentamientos” pasarían a un segundo plano, invirtiéndose más en las ciudades en desarrollo dentro de la línea verde.

Iztjak Rabin anunció en setiembre de 1992 que su gobierno estaría dispuesto a negociar con Siria el futuro de las alturas del Golán. Miles de manifestantes disgustados se reunieron en el aeropuerto Ben-Gurión, minutos antes de la partida de Rabin a los Estados Unidos, en lo que sería su primera visita oficial como Primer Ministro en su segunda cadencia. Sin duda, otros vientos políticos soplaban desde Jerusalén. En reuniones secretas, se producían transformaciones históricas. La dirigencia de la OLP había salido de la Guerra del Golfo muy debilitada. Los países ricos del medio oriente; en especial Arabia Saudita; se mostraban molestos por el apoyo de Yasser Arafat a Saddam Hussein.

De esta forma, los castigos económicos no tardaron en llegar. Nuevamente se demostraba que Yasser Arafat no perdía oportunidad para perder oportunidades.

9 de diciembre de 1987 -La primera Intifada-

El 9 de diciembre de 1987 comenzó la Intifada o en castellano, "el despertar". La gota de escape que encendió las manifestaciones palestinas masivas fue un accidente de autos en el cual murieron cuatro refugiados palestinos del campamento de Shebalia, en la Franja de Gaza. En pocas horas, comenzó a circular el rumor que estos palestinos habían sido asesinados adrede.
Una multitud de niños y jóvenes salieron a las calles para arrojar piedras contra los soldados israelíes. El gobierno, tanto el Primer Ministro Itzjak Shamir como su Ministro de Defensa Itzjak Rabin, culparon a la OLP de provocar estos hechos a pesar de que esta organización (exiliada en Túnez) también fue sorprendida por este "despertar".

Los medios de comunicación internacionales mostraban a jóvenes palestinos lanzando piedras frente a soldados israelíes “fuertemente pertrechados”. Se trataba de una situación nueva para el soldado de Tzahal. En el mes de diciembre de 1987 se habían contabilizado 21 muertos palestinos y otros 179 heridos. En el lado israelí, 41 soldados y dos civiles habían sido heridos. La Intifada se fue apagando a lo largo de los dos años siguientes. Durante este despertar… se conformó oficialmente el movimiento terrorista islámico Hamás, una alternativa religiosa a la dirigencia exiliada (Túnez) de la OLP que se venía asentando en el terreno desde los años 50'-60'.

En setiembre de 1975, Estados Unidos se comprometió a no negociar con la OLP si no se producía un reconocimiento de Israel y si Arafat continuaba con sus acciones terroristas. Estados Unidos aceptaba la formula "Shem-Tov-Iariv" aunque el gobierno de Israel no la había adoptado como suya, oficialmente. En 1988 el Maaraj adopta la formula como parte oficial de su plataforma política.

En 1988 Yasser Arafat; líder de la OLP; realizó una serie de declaraciones en las cuales se
podía llegar a entender que estaba aceptando la existencia del Estado de Israel. Estados Unidos entendió que Arafat se estaba moderando enviando un embajador a Túnez para verificar las verdaderas intenciones del líder de la OLP. Los discursos de Arafat convivían con múltiples declaraciones de apoyo a la Intifada y a la lucha armada.

La Intifada concientizó a la sociedad israelí sobre los costos morales y tangibles del dominio
israelí sobre el pueblo palestino. Comenzó a registrarse un proceso de extremización ideológica en la sociedad hebrea. En un extremo estaban los que se mostraban dispuestos a tomar la ley en sus manos para combatir al terrorismo palestino o para asegurar el dominio israelí sobre lo territorios históricos de Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Por otro lado, se encontraban los extremistas de izquierda que estaban dispuestos a ir a prisión, negándose a cumplir con sus obligaciones militares con tal de no hacer el servicio en los territorios en disputa.

martes, 12 de julio de 2011

Antecedentes de Camp David

En 1977 asumió el cargo de Primer Ministro israelí Menajém Beguin (del nacionalista Likud) que conformó el decimoctavo gobierno del país. Beguin deseaba desmitificar su imagen de extremista. Para eso, realizó dos exitosos viajes diplomáticos a Estados Unidos y Rumania. En estos viajes presentó su propuesta de paz para medio oriente. Menájem Beguin declaraba que estaba dispuesto a renunciamientos territoriales en el Sinaí y en el Golán. Proponía una autonomía civil para los palestinos de Judea, Samaria y la Franja de Gaza, rechazando la posibilidad de traspasar la soberanía a un ente extranjero. En Rumania, le pidió al Presidente que interviniese para organizar una reunión secreta con las autoridades egipcias. Estos mismos pedidos fueron hechos al rey Hassan de Marruecos. El 16 de setiembre de 1977 se reunieron secretamente el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Moshé Dayán y el vicepresidente egipcio Dr. Jassan Tohami. En dicha reunión, Dayán dijo que Israel renunciaría al Sinaí a cambio de que Egipto normalice sus relaciones con el estado judío, en el marco de un acuerdo de paz bilateral.

En el Egipto de 1977, el Presidente Sadat había llegado a la conclusión que la posición de Egipto se había reforzado tras la guerra de Iom Kipur. Los acuerdos intermedios firmados en 1975 ya no satisfacían las necesidades egipcias. El dominio israelí sobre el Sinaí seguía cortando la entrada de divisas por la explotación del petróleo y había reducido la afluencia de turistas por la situación bélica. La continua crisis económica se veía acompañada por un crecimiento poblacional egipcio extraordinario. Egipto no podía seguir invirtiendo en una competencia militar contra Israel cuando la crisis económica interna era cada más notoria. Egipto deseaba recibir el apoyo de Estados Unidos, rompiendo con el patronazgo ruso. La competencia militar árabe-israelí seguía favoreciendo ampliamente a Israel. Siendo así, el Presidente Sadat decidió que había llegado el momento de firmar la paz con Israel pero, para esto, resultaba necesario romper con las trabas psicológicas que bloqueaban un posible acercamiento.

El 9 de noviembre de 1977 Sadat dio un discurso en la Asamblea Popular egipcia en el cual anunciaba que estaba dispuesto a ir "hasta el fin del mundo" para evitar una nueva guerra. Obviando lo escrito en el discurso impreso, agregó que "estaba dispuesto a viajar a Israel para alcanzar la paz". En esa sesión se encontraba presente Yasser Arafat; líder de la OLP; por lo que los comentaristas políticos creyeron que el jefe del Fatah había dado su apoyo a dicha iniciativa de Satat. La verdad, Arafat y las potencias del mundo no tenían idea de las intenciones del Presidente de Egipto. La desconfianza israelí era notoria. Especialistas en lecturas de labios habían determinado que Sadat mentía. El Jefe del Estado Mayor del Ejército, Mota (Mordejai) Gur había expresado su desconfianza ante las sorprendentes declaraciones de Sadat. Frente a ellos, Menájem Beguin se tomó muy en serio el discurso de Sadat, invitándole a visitar Israel.

El 19 de noviembre de 1977 llegó a Israel el Presidente Sadat. Beguin devolvió el cumplido en diciembre. Desde ese momento comenzó un proceso imparable que arribaría a la firma del acuerdo de paz entre Israel y Egipto. La población israelí, en su gran mayoría, comenzó a entusiasmarse con la idea de arribar finalmente a una paz con la principal potencia árabe. Las tratativas de paz sufrieron serios altibajos. El problema se centraba en la capacidad o la incapacidad de Egipto e Israel para firmar un acuerdo separado del mundo árabe. Egipto debía demostrarle al mundo árabe que estaba defendiendo dignamente los intereses de los palestinos consiguiendo para ellos un acuerdo que les asegurase su estado independiente. El gobierno de Israel, y en especial su líder nacionalista Menájem Beguin, no tenían ninguna intención de renunciar al dominio en Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Beguin estaba dispuesto, como máximo, a otorgar una autonomía para los palestinos.

El proceso de paz con Egipto llegó a buen puerto gracias a la presión que el Presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter le impuso a los negociadores y a la capacidad de esta potencia mundial para premiar los renunciamientos de ambas partes con incentivos materiales. Carter presionó a las partes para culminar con éxito las negociaciones intensivas que se realizaron en setiembre de 1978 en Camp-David y que se sellaron con la firma del tratado de paz el 26 de marzo de 1979.

El Plan Alón

El Plan Alón era un plan concreto para alcanzar un acuerdo total con los palestinos y los jordanos. Frente a esta propuesta, Moshé Dayán consideraba que resultaba imposible arribar a un pacto general con los árabes por lo que solamente se podía aspirar a acordar acuerdos intermedios para así, al cabo de un tiempo, arribar a un pacto total "por pasos". Dayán afirmaba que los palestinos debían continuar viviendo normalmente sin provocarles. Moshé Dayán promovió que los palestinos visitasen y comercializasen con Jordania a través de dos puentes ubicados al límite del Jordán.

Alón pensaba que a falta de paz no había lugar para pactos intermedios. Moshé Dayán pensaba que, a falta de una paz real, solamente había lugar para pactos intermedios. De un modo u otro, se trataba simplemente de una discusión académica ya que del lado árabe nadie estaba dispuesto a entablar un diálogo de paz con Israel. En agosto de 1967, los países árabes se reunieron en Jartum (Sudán), para emitir una declaración conocida como los "Tres NO de Jartum": No habrá paz con Israel, no reconoceremos a Israel, no negociaremos con Israel. Ante una situación en la cual el Estado de Israel no tenía un socio para negociar, se decidió simplemente "no decidir".

En el frente interno, la población israelí "se enamoró" de los territorios de Cisjordania (o Judea y
Samaria) y Gaza. Rubros enteros, como la construcción, pasaron a depender de la mano de obra árabe palestina. En Israel comenzó a forjarse cierto consenso sobre la necesidad de mantener control sobre parte o sobre todos los territorios. En el seno de ciertos partidos políticos surgió una generación de líderes que defendían el derecho judío sobre todos estos terrenos ya que estos formaban parte del Mandato Británico o bien, porque estas zonas pertenecían históricamente al pueblo judío.

En el campo internacional, la ONU elaboró un proyecto de paz para el medio oriente que tomó cuerpo en la Declaración del Consejo de Seguridad número 242. La Declaración 242 se basa en las siguientes premisas: 1- Retroceso de las fuerzas israelíes de terrenos conquistados durante la Guerra de los Seis Días, 2- Finalización de las contiendas militares, respetando el derecho de todos los países de la zona a vivir en paz, en su integridad territorial, 3- Solución al problema de los refugiados palestinos en el marco de un acuerdo de paz. La ONU se comprometía a enviar a un mediador para facilitar que los lados lleguen a un acuerdo de paz según las bases de la Declaración 242.

Israel veía negativamente el pedido de retroceder sin un acuerdo de paz y sin respetar las necesidades de la seguridad del estado hebreo. Sin embargo, la declaración (en su versión inglesa) no afirmaba que se trataba de "todos los territorios". A pesar de dichas consideraciones, Israel aceptó la declaración del Consejo en diciembre de 1967. Los países árabes rechazaban cualquier fórmula que los llevase a un acuerdo de paz con Israel aunque, formalmente, tanto Egipto como Jordania la adoptaron. La OLP no la aceptó hasta finales de los 80’ ya que consideraban este texto como un reconocimiento de facto del Estado de Israel. Lo cierto es que la iniciativa no prosperó. Con el correr de los años, los líderes de Medio Oriente repetirían su intención de negociar sobre el espíritu de dicha resolución.