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lunes, 29 de agosto de 2011

Plan de Desconexión 2005

Plan de Desconexión del gobierno de Ariel Sharón (aprobado a principios del 2004 y ejecutado en agosto del 2005) fue concebido originalmente como la evacuación de los colonos de una parte limitada de la Franja de Gaza sin la retirada de las FDI. La aplicación del plan fue muy diferente debido a la presión de EE.UU. y las consideraciones al derecho internacional.
La idea era demostrarle a los palestinos y al mundo que Israel iba en serio en su deseo de conseguir la paz, reduciendo la fricción entre los árabes palestinos y los colonos judíos. También se pretendía aminorar la tensión (interna y externa) producida por la presencia de los soldados israelíes en la Franja de Gaza.
Israel decidió desalojar a los 8.000 colonos judíos de Gaza y retirar totalmente su presencia militar de la Franja para no ser acusada de ser una potencia “ocupante” en Gaza. La frontera internacional entre Gaza y Egipto pasaba a ser responsabilidad de la Autoridad Palestina junto a un control internacional. La desconexión no fue coordinada ni acordada con la Autoridad Palestina por lo que se daba otro duro golpe que debilitaba a Mahmud Abbas y que favorecía al “dueño de facto” de la Franja, el Hamás. Ahora eran los islamistas de Gaza quienes podían asegurar que “habían expulsado a los sionistas de la Franja”. Así lo hicieron.
Las autoridades de Fatah decidieron implementar un boicot contra los ministros y ministerios controlados por el Hamás. Las sanciones occidentales contra la Autoridad Palestina y contra el Hamás perjudicaban especialmente a Mahmud Abbas y al Fatah ya que, de todas formas, el Hamás podía contar con otros donantes (Arabia Saudíta, Irán o los países del golfo) para llevar a cabo sus actividades, estrechando los lazos entre el grupo fundamentalistas y los iraníes.
La Desconexión de la Franja de Gaza del 2005 fue interpretada por los palestinos como una nueva victoria de los fundamentalistas contra Israel. La primera victoria había sido la del Hezbollah en el Líbano, afirmaban.
El Presidente Abbas mantenía sus prerrogativas política y administrativas en la Autoridad Palestina. El gobierno liderado por el Hamás poseía el control civil. Los límites eran pocos claros ya que ambos bandos mantenían sus propias fuerzas armadas. Cada lado intentaba imponer hechos consumados en el marco de su competencia interna. En mayo del 2007, el Presidente Abbas decide dispersar sus fuerzas de seguridad a lo largo de la Franja de Gaza sin coordinar la medida con las autoridades del Hamás, provocando la ira de los fundamentalistas.
Entre el 13 de mayo y el 14 de junio del 2007 se producen enfrentamientos armados con decenas de muertos en ambos lados. El Hamás intentaba distraer la atención interna disparando cohetes contra Israel. Sin embargo, las fuerzas armadas del Hamás parecían más preocupadas por lo que sucedía en la arena local, iniciando una ola de ataques que culminaron con la toma del poder de Gaza, un verdadero golpe de estado que se mantiene hasta el día de hoy (2011).

jueves, 11 de agosto de 2011

Plan de Paz de la Liga Árabe 2004

En el 2004, el periódico kuwaití As-Siyasa publicaba una propuesta por la cual los países árabes absorberían dos millones de refugiados palestinos y el resto llegarían a Israel. El ministro de relaciones exteriores palestino Nabil Shaat afirmó entonces que esta propuesta “carecía de sentido”, quedando en la nada.
Por un lado, la declaración dice “alcanzar una solución justa y acordada para el problema de los refugiados palestinos de acuerdo a la resolución 194 de la Asamblea General de la ONU. Por otro lado, se anexó una exigencia del Líbano en donde se afirma que los países árabes y el Líbano, en especial, no deben hospedar los desplazados palestinos provocados por la guerra con Israel.

Liga Árabe

Es importante señalar sobre el problema de los refugiados palestinos que, paralelamente a la declaración formal en la propuesta, la Liga Árabe publicó una declaración adicional que enfatizaba que Israel debería permitir que los palestinos gozasen de todos sus derechos, incluyendo la garantía del "derecho al retorno" de los refugiados palestinos en base a legítimas resoluciones internacionales y en base a principios de ley internacional incluyendo la Resolución 194 de la Asamblea General. En otras palabras, cuando se habla de una "solución justa" se refiere al regreso de todos los refugiados palestinos a Israel.
El segundo punto de la propuesta trata sobre el futuro de Jerusalén oriental como capital de Palestina. Hay quienes afirman que el uso del término “oriental” y no “árabe” abre una puerta para las negociaciones. En este sentido, no queda del todo claro si “todo lo que es judío es para Israel y todo lo que es árabe es para los árabes” o por el contrario se aceptaba la “partición de Jerusalén según el mapa de 1967”. La segunda opción implicaría la retirada israelí de barrios como Maalé Adumim, Guiló o Pizgat Zeev.
Por último, vale la pena analizar las dudas que provoca lo que se dice y lo que no sobre la propuesta de normalización con los países árabes. En la declaración, las condiciones para la normalización se establecen con cierta claridad. Sin embargo, y en un documento paralelo de la Liga Árabe, los líderes árabes enfatizaron también su apoyo al derecho libanés a utilizar todos los medios legítimos para liberar su territorio en manos de la ocupación israelí hasta la frontera internacional reconocida (o sea, Hezbollah puede seguir actuando hasta liberar todo terreno que supongan pertenece al Líbano), y afirmaron que para lograr la paz y la seguridad en la región, Israel debía firmar al tratado de no proliferación nuclear y abrir sus instalaciones nucleares a la supervisión internacional. Esta última exigencia es una posición conocida entre los líderes de Egipto y Siria. Más aún, Egipto amenazó en 1995 con detener el proceso de normalización si Israel no firmaba el Tratado de No Proliferación Nuclear. Por último, los portavoces de la Liga Árabe acordaban que se reconocería la existencia de Israel pero antes, Israel debía cumplir todas las exigencias árabes. Israel debía pagar todo y, luego, sería reconocida por todos los estados árabes y musulmanes.
"En otras palabras, la Junta de la Cumbre Árabe ofrecía normalización y el 'final del conflicto' con una mano pero con la otra mano sostenía las fórmulas de siempre, que permiten que continúe la lucha aún después que se llegue a un acuerdo…", afirma Itamar Rabinovich, presidente de la Universidad de Tel Aviv y jefe del equipo de negociadores en el frente sirio en el gobierno de Itzjak Rabin.
El negociador palestino Saeb Erekat afirmaba que el plan Saudita no restaba importancia a las conversaciones directas entre israelíes y palestinos. "Creo que Israel debería haberla adoptado en el 2002. Esta es la iniciativa más estratégica que aporta el mundo árabe desde 1948. Les animo a que retomen la iniciativa y que la sigan porque acortará el camino hacia la paz", explicó.
Oficialmente, Israel rechazó la iniciativa árabe aunque muchos políticos locales la consideraron "una buena base para comenzar a negociar”. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel de entonces Shimón Peres afirmó que la propuesta de Arabia Saudita era "interesante y positiva. La mayor amenaza para lograr la paz es el terrorismo, y la base para cualquier avance es dar fin al terrorismo", afirmaba Peres. El Primer Ministro Ariel Sharón descartó la propuesta con un contundente "los sauditas deben dejar de hablar y empezar a contribuir a la paz".
Quizás… el problema principal de toda la iniciativa se centre en el hecho, indiscutible, que los países árabes demuestran enfoques muy poco homogéneos. Están las dictaduras pro-occidentales moderadas, los amenazados por el terrorismo islámico, los que fomentan dicho terrorismo, los que gobiernan sus territorios con dificultad, los que todavía no parecen saber lo que quieren… y todos éstos… ¿podrían ponerse de acuerdo para firmar una paz regional con Israel? ¿Las fundamentalistas Irán o Sudán reconocerían a Israel como afirma la propuesta Saudita? ¿Los fundamentalistas no estatales Hamás, Al Qaeda o Hezbollah se sumarían aceptando la idea? Sin duda, se trataba de una propuesta cuya efectividad despertaba no poco escepticismo.

jueves, 28 de julio de 2011

Iniciativa de paz de Arabia Saudita

Bush y Abdallah
George Bush no era el único en presentar iniciativas de Paz en la arena internacional. El por entonces (2002) candidato al trono saudita, el Príncipe Abdallah, presentaba una propuesta de paz, que terminó siendo aprobada por la Cumbre de la Liga Árabe de Beirut del año 2002 y reconfirmada, con no pocas modificaciones o interpretaciones, en la cumbre de Riad del 2007. Se trata del Plan de Paz Saudita.

La propuesta de Ginebra fue enviada por correo a miles de hogares israelíes. En Tel Aviv y en Ramallah se abrieron oficinas para difundirla. El rey Abdallah de Arabia Saudita presentó sus “intenciones” de paz pocos días después de los atentados de las Torres Gemelas. Cabe recordar que tras estos atentados, el gobierno norteamericano y parte de la opinión pública criticó duramente a Arabia Saudita por posible ocultamiento de información sobre Al Qaeda y su líder, el ciudadano saudita Ossama Bin-Laden. Además, se sospechaba de una posible implicación de la corona en el financiamiento indirecto de las actividades terroristas de grupos islamistas. Otros especialistas; como el Dr. Gay Bajor; interpretan el lanzamiento de la propuesta como un intento (exitoso) de recibir el apoyo de occidente en la contienda interna por la sucesión al trono. Algunos portavoces árabes criticaron a Abdallah por adelantar su proyecto a un periodista del New York Times, además judío, el renombrado Tomas Fridman.

¿Qué dice la Iniciativa de paz de Arabia Saudita?

El plan ofrece una serie de puntos a tener en cuenta:
1- fin del conflicto y un proyecto de paz zonal,
2- retirada total de Israel de Judea, Samaria y la Franja de Gaza,
3- Jerusalén oriental será la capital del estado palestino soberano,
4- normalización de las relaciones entre los paísesárabes e Israel,
5- solución “justa” al problema de los refugiados palestinos.

Pasemos a señalar algunos puntos en discordia: Ante todo, el problema de los refugiados palestinos. El término “una solución justa” despierta muchas sospechas y rechazo entre los israelíes. Se trata de un punto de inflexión en toda negociación. La mayoría de los israelíes no están dispuestos a permitir el regreso masivo de palestinos a la Israel reconocida internacionalmente.

No pocos especialistas afirman que el tema de los refugiados palestinos fue fundamental en el fracaso de las negociaciones entre Barak y Arafat en el 2000. Aceptar el regreso de varios cientos de miles de palestinos puede modificar el sentido “judío” y “democrático” del Estado de Israel. En el 2004, el periódico kuwaití As-Siyasa publicaba una propuesta por la cual los países árabes absorberían dos millones de refugiados palestinos y el resto llegarían a Israel. El ministro de relaciones exteriores palestino Nabil Shaat afirmó entonces que esta propuesta “carecía de sentido”, quedando en la nada.

Por un lado, la declaración dice “alcanzar una solución justa y acordada para el problema de los refugiados palestinos de acuerdo a la resolución 194 de la Asamblea General de la ONU”. Por otro lado, se anexó una exigencia del Líbano en donde se afirma que los países árabes y el Líbano, en especial, no deben hospedar los desplazados palestinos provocados por la guerra con Israel.

miércoles, 27 de julio de 2011

La Iniciativa de Ginebra 2003

En el frente interno, un grupo de israelíes y palestinos presentaban su "receta" para alcanzar la paz, un documento de 423 páginas, conocido como la Iniciativa de Ginebra.

El texto fue presentado en Tel Aviv en el 2003 y en él, se aceptaba la creación de un Estado palestino en Gaza, el 98% de Judea y Samaria y los barrios árabes de Jerusalén. La propuesta estaba basada en los lineamientos de Clinton. Los grandes bloques de asentamientos judíos en torno a Jerusalén permanecerían bajo soberanía israelí, por lo que los palestinos recibirían una compensación equivalente en territorio israelí al sudoeste de Judea y Samaria y al este de Gaza. La parte oriental de la ciudad santa sería la capital palestina, mientras que la occidental, más los asentamientos y el barrio judío de la ciudad vieja, quedaría como capital de Israel, con ambas mitades separadas por una barrera.

Dos tercios de los colonos judíos podrían permanecer en Judea y Samaria, lo que supondría el desplazamiento de unas 100.000 personas, fomentada por incentivos económicos o por la fuerza. Gaza y Judea y Samaria, separadas geográficamente por el Estado judío, estarían comunicadas por un corredor que quedaría bajo soberanía israelí y administración palestina. El proceso sería controlado por un "Grupo de Implementación y Verificación", que contaría con una "fuerza militar multinacional" integrada por representantes de "EEUU, la Federación Rusa, la Unión Europa, Naciones Unidas y otras partes, tanto regionales como internacionales, que acordasen las partes". Este grupo se apostaría en todos los pasos fronterizos internacionales, mientras que un cuerpo especial vigilaría la antigua ciudadela amurallada, situada en Jerusalén oriental y que alberga lugares sagrados básicos para las tres religiones monoteístas.

El plan no aporta, sin embargo, una solución clara a uno de los temas más controvertidos: la suerte de los refugiados palestinos y que, con sus descendientes, suman entre cuatro y siete millones, según los cálculos ofrecidos habitualmente por los palestinos. El proyecto tampoco habla sobre la naturaleza del reconocimiento palestino al estado de Israel. El documento especifica los plazos para la retirada de las tropas israelíes y el armamento de las fuerzas de seguridad del futuro Estado palestino, al carecer de Ejército. Israel mantendría, por ejemplo, ochocientos soldados de infantería en el corredor del Jordán para vigilar la frontera entre el este de Judea y Samaria y Jordania durante los tres años siguientes al repliegue, que debería hacerse como máximo en los 30 meses posteriores a la firma del acuerdo de
paz.

Israel mantendría, además, dos estaciones de alerta temprana en el lado palestino y su Fuerza Aérea "debería poder emplear el espacio aéreo soberano palestino para sus entrenamientos", salvo en viernes (día sagrado en el Islám) y en los festivos musulmanes y cristianos. La propuesta trataba de forma detallada muchos aspectos de los futuros acuerdos: la distribución de las aguas, el cuidado del medio ambiente, el papel de los mediadores internacionales, etc.

La Iniciativa de Ginebra es un documento acordado por dirigentes de segunda línea en Israel y de la Autoridad Palestina, muchas de las cuales habían gestado el proceso de Oslo. El grupo israelí estaba dirigido por Iosi Beilin y el palestino por Yasser Abed Rabo. El proyecto recibió el apoyo de importantes personalidades israelíes, ligadas a la izquierda política, como el escritor A.B. Yoshúa, el ex jefe de estado mayor Ammón Lipkin Shajak, Amiram Mitzna, Abraham Burg, Dalia Rabin o Jaim Orón. La iniciativa despertó mucho interés y apoyo en el ambiente diplomático mundial, en especial, por tratarse de una iniciativa conjunta palestino israelí.

martes, 26 de julio de 2011

La Hoja de Ruta 2003

La Hoja de ruta expone una solución basada en varios pasos escalonados, controlados por el Cuarteto (EE.UU., Rusia, la UE y la ONU). La Hoja de rutas se centraba principalmente en la primera parte… el regreso al diálogo y el fin de la violencia, situación que sería "premiada" con el reconocimiento de un estado palestino en la segunda etapa. Ariel Sharón, primer ministro de Israel; aceptó la propuesta en su discurso del congreso de Hertzlia del 2002. Los palestinos, oficialmente, aceptaron la Hoja de rutas incondicionalmente.

Las premisas del proyecto eran:

a- Reconocimiento verdadero de Israel por parte de los palestinos,
b- Reconocimiento verdadero por parte de Israel del derecho palestino a su estado independiente,
c- Los palestinos deberían combatir y desarticular su terrorismo,
d- Una reforma y democratización de la Autoridad Palestina,
e- Congelamiento de toda la construcción en los asentamientos judíos y desarme de los enclaves ilegales levantados tras marzo del 2001,
f- Congelamiento de todas las acciones violenta contra civiles, incluyendo expulsión y destrucción de casas e infraestructuras,
g- Esfuerzo israelí para normalizar la vida de los palestinos incluyendo la facilitación de la llegada de la ayuda humanitaria,
h- Retroceso de Israel de los territorios conquistados tras el 28 de setiembre de 2000 (comienzo de la segunda Intifada).

Abbas, Bush y Sharon -Junio 2003-
Al finalizar la Hoja de Ruta, las partes debían negociar un acuerdo final, guiados por la esperanza; decía el texto; que el acuerdo a alcanzar fuese reconocido por todo el mundo árabe.

El primer paso de la Hoja de Ruta, fechado para mayo del 2003, instaba a los palestinos a comprometerse a detener la violencia, combatir al terrorismo, a cesar su financiación y a reanudar la colaboración militar con el Tzahal. En esta fase, los palestinos debían reformar sus endebles y corruptas instituciones en la Autoridad Palestina. Los israelíes retrocederían de los territorios tomados tras el comienzo de la Intifada, facilitarían el paso de la ayuda humanitaria, y desmantelarían los enclaves ilegales instalados después de marzo del 2001.

Esta fase nunca fue completada y, hasta la fecha (2011), los posteriores pasos no se han cumplido.

En la segunda etapa, planificada para diciembre del 2003, se crearía un estado palestino con fronteras momentáneas, se negociarían los asuntos vitales del conflicto y se citaría a una conferencia de paz internacional.

En la tercera etapa, condicionada al éxito de las anteriores y establecida para finales del 2005, se firmaría un acuerdo final entre israelíes y palestinos y… otro acuerdo paz entre Israel y los países árabes.

George Bush proponía; como en el plan de Autonomía de Beguin o el acuerdo de Oslo; establecer un periodo intermedio de tres años que facilitase el paso a un estatus final al término de los cinco años. La diferencia fundamental es que, en la Hoja de Ruta, se establecía la creación de un estado independiente con límites momentáneos al finalizar el periodo de los tres años lo cual podía ser interpretado como un "premio" por el cese de su violencia. Además, la Hoja de Ruta supeditaba el éxito de la propuesta al cumplimiento escalonado de las exigencias impuestas para cada lado, bajo un clima de desconfianza en donde solamente las acciones concretas facilitarían llegar a un final feliz. Al no existir resultados concretos, en especial en lo que respecta al cese del terrorismo, la Hoja de ruta no prosperó. Sin embargo, sigue siendo considerada una plataforma para regresar a la mesa de negociaciones.

viernes, 22 de julio de 2011

De la Valla de Seguridad a Taba

La Valla de Seguridad es una medida de seguridad que ha sido duramente criticada por la prensa internacional. Israel expone una cifra por demás convincente: en 2002, 438 israelíes fueron asesinados en la Intifada. En 2003, 201 israelíes y en 2004 otros 112 civiles. En 2005 habían sido asesinados 197 israelíes, mientras que un año más tarde (2006) fueron 29 y en el 2007 la cifra llegaba a 13 personas. En 2010 no hubo asesinatos de civiles israelíes gracias a la Valla de Seguridad.

La construcción de la Valla de Seguridad fue una medida para impedir los constantes atentados terroristas registrados durante la Intifada de El-Aksa. Como en otros tantos casos, anteriores y posteriores, la medida defensiva de establecer una alambrada (en el 96% del trayecto es alambre) fue criticada y demonizada entre los que rechazan el derecho de Israel a la defensa propia.

Con la valla, Israel aumentaba su capacidad defensiva. Mientras, la OLP se desmembraba. El Hamás comenzó a concretar su dominio en el terreno, en especial, tras la muerte de Arafat (2004) y con la poco sorprendente victoria en las elecciones municipales que se realizaron durante el año 2005.
Valla de Seguridad

Tras comenzar la Intifada de El-Aksa, se presentaron varias iniciativas para calmar la situación bélica y reconducir a las partes a la mesa de negociaciones. El 23 de diciembre del 2000, el Presidente de Estados Unidos presenta sus lineamientos para alcanzar la paz. Clinton decía que los lados podrían rechazar o aceptar su propuesta pero no se permitiría realizar ni ofrecer correcciones. Se trataba de un plan para finalizar el conflicto y no un proceso intermedio para llegar a un acuerdo.

Los lineamientos de Bill Clinton se presentaron tras el fracaso de las negociaciones de Camp David, cuando se avecinaban las elecciones israelíes que; según las encuestas de entonces; daban como triunfador a Ariel Sharón y al Likud. Además, en pocos días culminaba la segunda cadencia de Bill Clinton al frente de los Estados Unidos. Para Clinton y Barak, se trataba de una última oportunidad para entrar en la historia.

Bill Clinton proponía que los palestinos renunciasen al derecho al retorno de sus refugiados y sus descendencias mientras que los judíos debían hacer lo mismo con la soberanía en el Monte del Templo, aunque se respetaría un tipo de control simbólico israelí sobre el lugar en donde estaba ubicado el antiguo templo de Jerusalén. La ciudad vieja de Jerusalén y la ciudad moderna serían divididas. Se crearía un estado palestino independiente en la mayoría de los territorios de Cisjordania, sin Maalé Adumim, Gush Etzión y demás, o sea, la zona en donde hay más asentamientos judíos contiguos. El estado palestino tendría el 95% del territorio de Judea y Samaria, siendo que el 80% de los asentados judíos quedarían dentro del estado de Israel y a cambio, Israel cedería ciertos terrenos dentro de la línea verde. El gobierno de Barak aceptó la propuesta14. Los palestinos, por su parte, rechazaron el plan; entre otras cosas, porque sabían que Barak no iba a ganar las elecciones nacionales a realizarse el 2 de febrero del 2001.

Unas semanas antes de las elecciones nacionales, Ehud Barak intentó evitar su anunciada derrota electoral reconduciendo a los palestinos a la mesa de negociaciones. Así, impulsó y consiguió reunir a los palestinos, en medio de la Intifada de El Aksa, en el balneario egipcio de Taba. La conferencia se realizó entre el 21 al 27 de enero del 2001.

domingo, 17 de julio de 2011

Conferencia internacional para luchar contra el terrorismo, Sharm-Al Sheik

El 3 de febrero 1996 Shimón Peres anunció que las elecciones israelíes se adelantarían. El 25 de febrero de 1996, el laborista Shimón Peres comenzaba a perder las elecciones. Dos terroristas suicidas se inmolaron el 25 de febrero y el 3 de marzo en dos autobuses de la línea 18 en Jerusalén. En el primer atentado fueron asesinadas 27 personas y otras 78 resultaron heridas.

Pocas horas después, otro atentado en Ashkelón le costaba la vida a una soldada, sumando otros 34 heridos. En el segundo atentado en Jerusalén, el del 3 de marzo, fueron asesinadas 18 personas. Todas las esperanzas que sustentaban el proceso de Oslo contradecían cruelmente lo que los israelíes veían en sus televisores y lo que sentían y experimentaban en las calles.

Shimon Peres y Yasser Arafat
La positiva imagen internacional de Peres superaba con creces a la que disfrutaba dentro de Israel. Tras los atentados de marzo-abril de 1996 se citó a una conferencia internacional para luchar contra el terrorismo, una cita realizada el 13 de abril en Sharm-Al Sheik, Egipto (en donde no participó Siria). La ciudadanía israelí observaba con escepticismo la utilidad de otra conferencia. Esta vez, una que parecía bastante alejada de los problemas que sufrían los israelíes. Shimón Peres continuó reforzando la posición israelí en la arena internacional de Israel. El 1 de abril se realizaron dos exitosas visitas a Qatar y Omán. En mayo de 1996, Israel abrió representaciones comerciales en Omán y Qatar para el desarrollo de las relaciones económicas, científicas y comerciales, con énfasis en la utilización de recursos hídricos, turismo, agricultura, productos químicos y tecnología de punta. Con el renovado estallido del terrorismo palestino en septiembre del 2000, las relaciones con los estados del Golfo se enfriaron. La representación comercial de Israel en Omán se cerró.

Los atentados terroristas determinaron la victoria del líder del Likud, Binyamin Netaniahu, quien se impuso por una diferencia mínima (28.000 votos aproximadamente). Los acuerdos de Oslo se habían basado en una premisa fundamental: las partes reconocían que aún no había “madurado” el clima político para arribar a acuerdos en temas tan complicados como la naturaleza de un “estado palestino”, “límites", “refugiados palestinos” y “Jerusalén”. Siendo así, se aplicaba la formula de concretar pactos intermedios para aumentar la confianza entre las partes.

Para muchos analistas políticos, el “espíritu” que guiaba las negociaciones entre la Israel de Rabin-Peres y los palestinos de Arafat dejaban entrever que; tarde o temprano; se arribaría a la consecución de un estado palestino independiente. Una de las iniciativas para aumentar el nivel de confianza entre las partes fue desarrollar una red de cooperación entre Tzahal y las fuerzas de seguridad palestinas. Patrullajes conjuntos e intercambio de información pasaron y los israelíes aceptan un estado palestino a ser una constante en las relaciones bilaterales. Israel esperaba que Yasser Arafat encerrase a los terroristas sin necesidad de intervenir directamente. Durante los duros atentados suicidas de abril-mayo de 1996, Arafat apresó a buena parte de la dirigencia fundamentalista para demostrarle al entonces primer ministro Shimón Peres su compromiso con el proceso de paz.

Acuerdo de Oslo B

En el frente jordano se vivía un importante consenso, en el frente palestino las disputas ideológicas no mermaban su intensidad. En especial, tras la firma en Washington del Tratado Intermedio entre palestinos e israelíes sobre Cisjordania y la Franja de Gaza del 28 de setiembre de 1995. Este acuerdo, más conocido como Oslo B, tenía como objetivo ampliar la autonomía palestina en Judea y Samaria, para así evitar el roce entre el ejército israelí y los palestinos. Este acuerdo venía a reforzar la posición de Arafat estableciendo un poder ejecutivo y legislativo elegido en elecciones libres según los principios establecidos en los anteriores acuerdos de Oslo.

El gobierno israelí, liderado por Itzjak Rabin, había decidido ungir y hasta revivir políticamente a Arafat como el único representante del pueblo palestino mientras que este debía competir con los grupos que se oponían al cese del uso del terror y los acuerdos de paz. No bastaba con el dominio de Gaza y Jericó para asegurar el dominio de Arafat sobre todo el pueblo palestino, pensaban los dirigentes israelíes. El gobierno de Rabin debía reforzar a su socio. Arafat podía contar con un control legal sobre toda Cisjordania, y aunque estaba obligado hacerlo, no significaba esto que apresaría, perseguiría y desarticularía a los grupos terroristas islamistas. Quizás Arafat no contase con la fuerza para eliminar al fundamentalismo palestino. Otros analistas opinan que siempre prefirió mantener viva la opción militar. Por sobre todo, Arafat no deseaba ser visto como un simple emisario o lacayo de Israel.

Los gobiernos de Israel deberían transitar por un sendero problemático en el cual, a veces, era mejor mantener a un Arafat fuerte que desarticule a los fundamentalistas y, en otras situaciones, optaban debilitarle para que actúe por miedo a perder el poder. La única alternativa que no se barajaba por aquellos días (1995) era la de asumir el error al haber escogido a Yasser Arafat como socio para la paz.

Los acuerdos de Oslo B definen una serie de temas relacionados con las elecciones palestinas y la reubicación de las fuerzas del ejército de Israel a los largo de las ciudades palestinas en Judea y Samaria. Israel se comprometía a retirar a su ejército de los 6 centros poblacionales palestinos más importantes: Jenín, Nablus (Shjem), Tulkarem, Kalkilyah, Ramallah y Belén y otros tantos poblados más pequeños. Pasados 22 días se realizarían elecciones libres para elegir un parlamento y un Poder Ejecutivo. El 20 enero de 1996 se realizaron las elecciones en donde participaron el 68.5% de los pobladores palestinos de Cisjordania (Judea y Samaria) y el 85% de los palestinos de Gaza. En Jerusalén oriental, los palestinos votarían por correo. En esta ciudad votaron solo el 40% de los palestinos registrados. Yasser Arafat recibió el 88% de los votos y pasó a ser el Presidente del Ejecutivo de la Autonomía Nacional Palestina. Fue elegido un parlamento de 89 diputados, coronando a la OLP como gran vencedor. De las 89 bancas, la OLP logró 65.

El problema principal de estas elecciones fue la no participación del Hamás… es decir, el boicot de los grupos fundamentalistas. Ellos no tenían intención alguna de formar parte de un parlamento o de un gobierno que negociaría un acuerdo final con Israel. La cooperación entre los fundamentalistas Hamás o la Yihad Islámica y la autonomía palestina de la OLP se centraba en un nivel más civil que político. Estas autoridades continuarían en funciones hasta que se cumpliese el periodo de 5 años desde que se instauró la autonomía para Gaza y Jericó, o sea, hasta mayo de 1999.

Desde el punto de vista de los acuerdos en temas de seguridad se decidió dividir Judea y Samaria en tres zonas. La "Zona A" que incluía las 6 ciudades antes nombradas y la ciudad de Hebrón (sin los barrios judíos y el asentamiento de Kiriat Arva). En ésta zona, los palestinos tendrían autonomía en temas de seguridad, cultura y administración civil. El ejército israelí se retiraría para permitir la entrada de la policía palestina.

La "Zona B" enmarcaba a los poblados más dispersos pero que eran el 68% de la población palestina en Judea y Samaria. Aquí, la autoridad palestina disfrutarían de una autonomía en temas culturales y administrativos pero la seguridad quedaría en manos de Israel. La policía palestina ocuparía algunos edificios para cuidar el orden interno pero el control sobre las 20 actividades de los elementos terroristas quedaría en manos del ejército israelí.

La "Zona C" incluía la zona no poblada por palestinos, es decir, los asentamientos israelíes y las zonas de influencia estratégico-militar para Israel. Estas zonas quedarían bajo control militar israelí. Para cuidar el orden público se conformaría una policía palestina formada por 12.000 hombres. Este número fue ampliamente superado una vez implementado el acuerdo... llegando incluso a perderse toda proporción entre lo acordado y las armas que circulaban en las ciudades palestinas. Las fronteras quedaban bajo el control israelí y las relaciones exteriores palestinas debían remitirse a una cantidad de temas relacionados con su economía y en la articulación de la ayuda internacional para la autonomía. En este tema también la realidad desbordó ampliamente lo acordado.

Por último, la Autonomía Nacional Palestina se comprometía a anular en dos meses los artículos de la Carta Palestina que llamaban a la destrucción de Israel por la fuerza. Israel por su parte, se comprometía a liberar presos palestinos. La lista de presos sería determinada por una comisión conjunta palestino-israelí. Los acuerdos de Oslo B provocaron sendas manifestaciones de protesta que lindaban entre la violencia verbal de los líderes nacionalistas en Israel y otras muestras de violencia física entre ciertos manifestantes. Desde los Estados Unidos e Israel llegaban informes que aseguraban que rabinos ortodoxos habían sentenciado a Rabin por haber traicionado los intereses judíos más sagrados y, por lo tanto, debía imponérsele el castigo para el traidor: la muerte.

El acuerdo de Oslo B fue aprobado en la Knesset el 6 de octubre por una mayoría mínima de 61 diputados contra 59 de la oposición. Los únicos que apoyaron el acuerdo fueron los diputados del Partido Laborista, Meretz y los partidos árabes.

jueves, 14 de julio de 2011

Acuerdos de Oslo

En la ciudad de Oslo (Noruega), se venían reuniendo secretamente una comitiva de la OLP y otra israelí liderada por la mano derecha del canciller Shimón Peres, el diputado laborista Iosi Beilin y otros diplomáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores. A consecuencia de estas tratativas secretas, el 9 de setiembre de 1993, Itzjak Rabin recibió una carta de Yasser Arafat en la cual el líder palestino se comprometía a respetar los siguientes puntos:

1- La OLP reconocía el derecho a existir del Estado de Israel
2- Aceptaba las resoluciones 242 y 338 de la ONU
3- Se responsabilizaba a buscar una solución, por medios pacíficos, al conflicto árabe israelí
4- Abandonaría el uso de la fuerza y el terror
5- Se responsabiliza por las acciones de todos los grupos que integraban la OLP para así fomentar la colaboración
6- Aseguraba que los artículos de la Carta Palestina que bogaban por la destrucción de Israel eran vistos por Arafat como nulos y serían llevados para su anulación formal en la Asamblea Nacional Palestina.

Estas declaraciones respondían a los principios adoptados por el Partido Laborista en el marco de la fórmula "Shem-Tov-Iariv". Según dicha fórmula, la OLP pasaba a ser consideraba por el gobierno israelí como la única representante legítima del pueblo palestino. La oposición dudaba de las intenciones de Arafat. La derecha israelí argumentaba que Arafat seguía fomentando su "Plan de Pasos" para destruir a Israel tras la consecución de un estado independiente por vía diplomática. La moderación de Arafat era producto de una crisis política interna del liderazgo palestino pero no se trataba de un cambio ideológico real, afirmaban.

Otros, afirmaban que las negociaciones con la OLP provocarían injustificados renunciamientos en un territorio (Judea y Samaria) que pertenecía únicamente al pueblo judío. El gobierno oficializó su acercamiento a la OLP, anulando la ley que prohibía los encuentros con la Organización para la Liberación de Palestina. En las reuniones de Oslo se llegaron a acuerdos más profundos en lo que respecta a la solución del conflicto entre las partes. Acuerdos que serían reconocidos por el nombre de la ciudad anfitriona: "Oslo".

            

El 13 de setiembre de 1993 se firmaron, en los jardines de la Casa Blanca, los "Principios de un Acuerdo Intermedio para un Gobierno Autónomo". Según el Pacto de Oslo se establecería una autonomía en Gaza y en Jericó y se traspasarían algunos poderes a las autoridades palestinas en Judea y Samaria. Se acordó también una fórmula para realizar elecciones tendientes a legitimar a una Autoridad Nacional Palestina que negociaría los acuerdos finales con Israel. Una parte importante de lo pactado en Oslo estaba ligado a una colaboración económica entre israelíes y palestinos.

Ambas partes se comprometieron a cumplir ciertos principios fundamentales como ser el cese del uso del terror para solucionar diferencias. Durante 5 años se establecería un periodo de transición intermedio en donde pasados los tres años comenzarían los diálogos para un acuerdo final que incluirían temas cardinales como el futuro de Jerusalén, el regreso o no de los refugiados palestinos, los asentamientos judíos en los territorios y el estatus final de la autoridad palestina.

Lo pactado en las negociaciones finales entre palestinos e israelíes comenzaría a regir tras 5 años desde el comienzo de la autonomía en Gaza y Jericó. La autonomía en Gaza y Jericó se inicio el 4 de mayo de 1994, las negociaciones para un estatus final deberían comenzar en mayo de 1997 y los acuerdos finales deberían regir desde mayo de 1999. Los acontecimientos venideros demostrarían que la dirigencia establecía plazos que no contaban con la aprobación de la opinión pública. Para establecer los poderes que se le cederían a los palestinos en Judea y Samaria se firmó el Acuerdo de El Cairo (29 de agosto de 1994).

Estos poderes iban a ser más limitados de los que se habían establecido en la Autonomía de Gaza y Jericó. En Judea y Samaria, Israel renunciaba a ejercer autoridad sobre temas relacionados con educación y cultura, salud, impuestos directos, turismo y beneficencia.

En octubre de 1994 recibieron los premios Nobel de la Paz, el premier Itzjak Rabin, el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Shimón Peres y el Presidente de la Autonomía Nacional Palestina Yasser Arafat.

Dos días después de la firma de los acuerdos de Oslo, se reanudaron con mayor frecuencia los atentados terroristas de los grupos fundamentalistas que se oponían a los acuerdos. Desde octubre de 1993 hasta diciembre de 1993 se sucedieron una serie de 10 atentados que costaron la vida de 14 israelíes. Desde abril de 1994 hasta enero de 1995, Israel sufrió una sucesión de atentados en donde fueron asesinados más de 60 israelíes.

miércoles, 13 de julio de 2011

9 de diciembre de 1987 -La primera Intifada-

El 9 de diciembre de 1987 comenzó la Intifada o en castellano, "el despertar". La gota de escape que encendió las manifestaciones palestinas masivas fue un accidente de autos en el cual murieron cuatro refugiados palestinos del campamento de Shebalia, en la Franja de Gaza. En pocas horas, comenzó a circular el rumor que estos palestinos habían sido asesinados adrede.
Una multitud de niños y jóvenes salieron a las calles para arrojar piedras contra los soldados israelíes. El gobierno, tanto el Primer Ministro Itzjak Shamir como su Ministro de Defensa Itzjak Rabin, culparon a la OLP de provocar estos hechos a pesar de que esta organización (exiliada en Túnez) también fue sorprendida por este "despertar".

Los medios de comunicación internacionales mostraban a jóvenes palestinos lanzando piedras frente a soldados israelíes “fuertemente pertrechados”. Se trataba de una situación nueva para el soldado de Tzahal. En el mes de diciembre de 1987 se habían contabilizado 21 muertos palestinos y otros 179 heridos. En el lado israelí, 41 soldados y dos civiles habían sido heridos. La Intifada se fue apagando a lo largo de los dos años siguientes. Durante este despertar… se conformó oficialmente el movimiento terrorista islámico Hamás, una alternativa religiosa a la dirigencia exiliada (Túnez) de la OLP que se venía asentando en el terreno desde los años 50'-60'.

En setiembre de 1975, Estados Unidos se comprometió a no negociar con la OLP si no se producía un reconocimiento de Israel y si Arafat continuaba con sus acciones terroristas. Estados Unidos aceptaba la formula "Shem-Tov-Iariv" aunque el gobierno de Israel no la había adoptado como suya, oficialmente. En 1988 el Maaraj adopta la formula como parte oficial de su plataforma política.

En 1988 Yasser Arafat; líder de la OLP; realizó una serie de declaraciones en las cuales se
podía llegar a entender que estaba aceptando la existencia del Estado de Israel. Estados Unidos entendió que Arafat se estaba moderando enviando un embajador a Túnez para verificar las verdaderas intenciones del líder de la OLP. Los discursos de Arafat convivían con múltiples declaraciones de apoyo a la Intifada y a la lucha armada.

La Intifada concientizó a la sociedad israelí sobre los costos morales y tangibles del dominio
israelí sobre el pueblo palestino. Comenzó a registrarse un proceso de extremización ideológica en la sociedad hebrea. En un extremo estaban los que se mostraban dispuestos a tomar la ley en sus manos para combatir al terrorismo palestino o para asegurar el dominio israelí sobre lo territorios históricos de Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Por otro lado, se encontraban los extremistas de izquierda que estaban dispuestos a ir a prisión, negándose a cumplir con sus obligaciones militares con tal de no hacer el servicio en los territorios en disputa.

Camp David 1978

M. Beguin, J. Carter, A. Sadat & Camp David
En Camp-David se acordaron dos pactos. El primero se denominó "Acuerdo Marco para una paz en Medio Oriente" y se dividía en dos partes. Por un lado se acordaba que las declaraciones 242 y 348 servirían como base para implementar una paz en la zona. Con respecto a la zona de Judea, Samaria y Gaza se acordaba que se implantaría una autonomía civil durante cinco años, y al término de este periodo se firmaría un tratado final con las autoridades legitimas y no terroristas de la zona (en el tercer año se elegirían dichas autoridades). La segunda parte del "Acuerdo Marco" detallaba la relación particular y regional entre Israel, Egipto y el resto del mundo árabe. Se acordaba realizar un proceso de normalización que sería acompañado por una posterior firma de tratados de paz con los demás países de la zona.

El segundo acuerdo logrado en Camp-David se centraba particularmente en las relaciones
bilaterales entre Israel y Egipto. Según lo establecido, Israel desalojaría el Sinaí hasta la frontera internacional mientras que Egipto reconocería al estado hebreo estableciéndose intercambios diplomáticos, económicos y turísticos. Egipto aseguraría el libre paso de barcos israelíes por el Canal de Suez. Se establecerían un número de regulaciones para mantener amplios sectores del Sinaí desmilitarizados. Tras la firma del Tratado de Paz final se produciría la retirada del ejército israelí del Sinaí, proceso que finalizaría en el plazo de 3 años (abril 1982). Ambas partes se comprometían a recibir la autorización de sus parlamentos y a firmar un acuerdo de paz en el plazo de tres meses.

Sadat estaba interesado en ligar los acuerdos de paz bilaterales con un pacto pro-palestino. Beguin deseaba dejar establecido que Israel no renunciaría a Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Sin embargo, reconoció que los palestinos tenían "derechos legítimos" y se comprometía a no levantar nuevos asentamientos judíos en esas zonas durante el proceso de paz con los palestinos. Fuera de eso, Beguin y Sadat disentían sobre el futuro de Jerusalén. Beguin quiso aclarar que Israel se comprometía a mantener a Jerusalén como capital indivisible del pueblo judío apoyando incluso la adopción de la Ley Básica Jerusalén Capital de Israel (1980) en la cual se reafirman estos principios. Sadat reaccionó negativamente ya que entendía que Israel pretendía "imponer hechos consumados en Jerusalén". Sadat declaró que Jerusalén debería pasar a ser parte de la soberanía árabe. Como era de esperar, el tema quedo formalmente redactado como parte del "no acuerdo". Con el fin de impulsar a los líderes de Israel y Egipto a concluir exitosamente lo establecido en los acuerdos de Camp-David, y en mérito a lo hecho en pos de la paz, Menájem Beguin y Anwar Sadat recibieron los Premios Nobel de la Paz. Los pactos de paz fueron firmados en los jardines de la Casa Blanca el 26 de marzo de 1979.

A los principios de Camp-David se les agregaban aspectos que habían quedado sin resolver en anteriores sesiones, como el compromiso egipcio a encumbrar el pacto de paz con Israel supeditando los acuerdos que había firmado con otros organismos o países. De esta forma, los acuerdos árabes para boicotear a Israel debían ser anulados por Egipto. Estados Unidos se comprometía a premiar económicamente a israelíes y egipcios, asegurándole a Israel sus necesidades petrolíferas del país.

La Knesset (el parlamento israelí) aprobó el Acuerdo de Paz con Egipto por una mayoría de 95 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones. Los acuerdos de paz aislaron a Egipto, por unos años, del resto del mundo árabe. La OLP rechazó los acuerdos de Camp-David y en especial, los acuerdos que se referían al programa de autonomía para los palestinos. El líder de la OLP, Yasser Arafat dijo: "Que firmen lo que les plazca. La falsa paz no durará". En el año 2009 se cumplieron 30 años de la firma de los acuerdos de Camp-David.

Beguin estaba convencido que Egipto mantendría una posición pacifica, al menos, durante los 3 años que duraría la retirada israelí del Sinaí. Con respecto a la ejecución de la autonomía palestina, se hacía cada vez más evidente que a Beguin le resultaba imposible impulsar una anexión de facto de Judea, Samaria y la Franja de Gaza y, a la vez, impulsar su programa de autonomía en momentos en que los palestinos seguían declarando que su portavoz era la terrorista OLP.

El 6 de octubre de 1981 fue asesinado el Presidente de Egipto, Anwar Sadat, a manos de los islamistas de su país. Su sucesor, Husni Mubarak anunció que su gobierno continuaría respetando los acuerdos firmados por Sadat.

martes, 12 de julio de 2011

Antecedentes de Camp David

En 1977 asumió el cargo de Primer Ministro israelí Menajém Beguin (del nacionalista Likud) que conformó el decimoctavo gobierno del país. Beguin deseaba desmitificar su imagen de extremista. Para eso, realizó dos exitosos viajes diplomáticos a Estados Unidos y Rumania. En estos viajes presentó su propuesta de paz para medio oriente. Menájem Beguin declaraba que estaba dispuesto a renunciamientos territoriales en el Sinaí y en el Golán. Proponía una autonomía civil para los palestinos de Judea, Samaria y la Franja de Gaza, rechazando la posibilidad de traspasar la soberanía a un ente extranjero. En Rumania, le pidió al Presidente que interviniese para organizar una reunión secreta con las autoridades egipcias. Estos mismos pedidos fueron hechos al rey Hassan de Marruecos. El 16 de setiembre de 1977 se reunieron secretamente el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Moshé Dayán y el vicepresidente egipcio Dr. Jassan Tohami. En dicha reunión, Dayán dijo que Israel renunciaría al Sinaí a cambio de que Egipto normalice sus relaciones con el estado judío, en el marco de un acuerdo de paz bilateral.

En el Egipto de 1977, el Presidente Sadat había llegado a la conclusión que la posición de Egipto se había reforzado tras la guerra de Iom Kipur. Los acuerdos intermedios firmados en 1975 ya no satisfacían las necesidades egipcias. El dominio israelí sobre el Sinaí seguía cortando la entrada de divisas por la explotación del petróleo y había reducido la afluencia de turistas por la situación bélica. La continua crisis económica se veía acompañada por un crecimiento poblacional egipcio extraordinario. Egipto no podía seguir invirtiendo en una competencia militar contra Israel cuando la crisis económica interna era cada más notoria. Egipto deseaba recibir el apoyo de Estados Unidos, rompiendo con el patronazgo ruso. La competencia militar árabe-israelí seguía favoreciendo ampliamente a Israel. Siendo así, el Presidente Sadat decidió que había llegado el momento de firmar la paz con Israel pero, para esto, resultaba necesario romper con las trabas psicológicas que bloqueaban un posible acercamiento.

El 9 de noviembre de 1977 Sadat dio un discurso en la Asamblea Popular egipcia en el cual anunciaba que estaba dispuesto a ir "hasta el fin del mundo" para evitar una nueva guerra. Obviando lo escrito en el discurso impreso, agregó que "estaba dispuesto a viajar a Israel para alcanzar la paz". En esa sesión se encontraba presente Yasser Arafat; líder de la OLP; por lo que los comentaristas políticos creyeron que el jefe del Fatah había dado su apoyo a dicha iniciativa de Satat. La verdad, Arafat y las potencias del mundo no tenían idea de las intenciones del Presidente de Egipto. La desconfianza israelí era notoria. Especialistas en lecturas de labios habían determinado que Sadat mentía. El Jefe del Estado Mayor del Ejército, Mota (Mordejai) Gur había expresado su desconfianza ante las sorprendentes declaraciones de Sadat. Frente a ellos, Menájem Beguin se tomó muy en serio el discurso de Sadat, invitándole a visitar Israel.

El 19 de noviembre de 1977 llegó a Israel el Presidente Sadat. Beguin devolvió el cumplido en diciembre. Desde ese momento comenzó un proceso imparable que arribaría a la firma del acuerdo de paz entre Israel y Egipto. La población israelí, en su gran mayoría, comenzó a entusiasmarse con la idea de arribar finalmente a una paz con la principal potencia árabe. Las tratativas de paz sufrieron serios altibajos. El problema se centraba en la capacidad o la incapacidad de Egipto e Israel para firmar un acuerdo separado del mundo árabe. Egipto debía demostrarle al mundo árabe que estaba defendiendo dignamente los intereses de los palestinos consiguiendo para ellos un acuerdo que les asegurase su estado independiente. El gobierno de Israel, y en especial su líder nacionalista Menájem Beguin, no tenían ninguna intención de renunciar al dominio en Judea, Samaria y la Franja de Gaza. Beguin estaba dispuesto, como máximo, a otorgar una autonomía para los palestinos.

El proceso de paz con Egipto llegó a buen puerto gracias a la presión que el Presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter le impuso a los negociadores y a la capacidad de esta potencia mundial para premiar los renunciamientos de ambas partes con incentivos materiales. Carter presionó a las partes para culminar con éxito las negociaciones intensivas que se realizaron en setiembre de 1978 en Camp-David y que se sellaron con la firma del tratado de paz el 26 de marzo de 1979.

Programa Rogers

El 9 de diciembre de 1969, el Ministro de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, William Rogers presentó la primera de sus tres iniciativas de paz para el medio oriente. Esta propuesta contaba con el apoyo de la Unión Soviética, basándose en los principios establecidos en la declaración 242 de la ONU y tendientes a solucionar los constantes enfrentamientos bélicos entre israelíes y árabes durante la Guerra de Desgaste.

El Programa Rogers instaba a Israel a retornar a las fronteras internacionales, retirándose de la península del Sinaí y acordando un estatus final para la Franja de Gaza y la ciudad de Sharem Al-Sheik en el Sinaí. Se declararía un cese de fuego, asegurándose la libre navegación en el Canal de Suez para los barcos israelíes. Jerusalén sería administrada por las tres religiones.

Israel exigía que las potencias garantizasen la seguridad fronteriza y que Jerusalén quedase bajo su dominio. Egipto decía que el programa era demasiado pro-israelí. Ambos países descartaron la propuesta.

Una segunda iniciativa de William Rogers instaba a un inmediato cese de fuego. Sumado, Rogers proponía el establecimiento de negociaciones bilaterales entre Israel y los países árabes bajo el espíritu de la declaración 242. En un principio, Israel rechazó la propuesta al igual que Egipto (quien se arrepintió por temor a un nuevo enfrentamiento bélico). El 31 de julio de 1970 Israel aceptó el plan. El gobierno de Golda Meir recibió una promesa del Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, por la cual Israel no retrocedería a las fronteras de 1967 sino a "fronteras seguras". Además, Israel no se retiraría de territorios sin antes firmar un acuerdo seguro siendo que el problema de los refugiados palestinos se solucionaría sin afectar a la mayoría judía en Israel. Estados Unidos sería el garante de la integridad y seguridad de Israel. Tras arduas discusiones dentro del gobierno israelí, se decidió aceptar la propuesta a pesar de la oposición del partido Gajal (hoy Likud), agrupación que formaba parte del gobierno de unidad nacional de entonces.

El 7 de agosto de 1970 se instauró un cese de fuego entre Egipto e Israel. Este se mantuvo durante poco tiempo ya que el ejército egipcio instaló nuevos misiles soviéticos tierra-aire (contra aviones) ubicados en el Canal de Suez, violando el estatus quo militar. El "Programa Rogers" se enfrió para revivir con mayor ímpetu en 1974, a consecuencia de la Guerra de Iom Kipur.

El secretario de Estado de EE.UU., William Rogers con el Jefe del Estado Mayor israelí, Chaim Bar-Lev.

Una vez culminada la Guerra de los Seis Días en 1967, los generales israelíes creían que se trataría de la última guerra total entre israelíes y árabes. Para los oficiales de Tzahal, resultaba "irracional" que los países árabes volviesen a optar por la opción militar ya que la superioridad israelí era terminante. Mientras tanto, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), fundada en 1964, dejó de ser un títere de la Liga Árabe para ser guiada por el líder del Fatah, Yasser Arafat. La organización se “palestinizó”, extremizando aún más su posición político y militar. Arafat y la OLP comenzaron a realizar actos de guerrilla y terror contra Israel, desde Jordania y desde el Líbano. Sumado a esto, fueron los autores de importantes acciones terroristas en el mundo entero.

Según datos suministrados por el Estado Mayor del Ejército israelí, desde finales de la Guerra de 1967 hasta diciembre de 1969, se registraron 9.381 enfrentamientos militares entre árabes e israelíes. De ellos, 181 en la frontera con el Líbano, 346 en la frontera siria, 3.425 en la frontera jordana (OLP), 996 dentro de los territorios conquistados por Israel, y por último, 4.433 en la frontera con Egipto.