Mostrando entradas con la etiqueta Itzjak Rabin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Itzjak Rabin. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de julio de 2011

Acuerdo de Oslo B

En el frente jordano se vivía un importante consenso, en el frente palestino las disputas ideológicas no mermaban su intensidad. En especial, tras la firma en Washington del Tratado Intermedio entre palestinos e israelíes sobre Cisjordania y la Franja de Gaza del 28 de setiembre de 1995. Este acuerdo, más conocido como Oslo B, tenía como objetivo ampliar la autonomía palestina en Judea y Samaria, para así evitar el roce entre el ejército israelí y los palestinos. Este acuerdo venía a reforzar la posición de Arafat estableciendo un poder ejecutivo y legislativo elegido en elecciones libres según los principios establecidos en los anteriores acuerdos de Oslo.

El gobierno israelí, liderado por Itzjak Rabin, había decidido ungir y hasta revivir políticamente a Arafat como el único representante del pueblo palestino mientras que este debía competir con los grupos que se oponían al cese del uso del terror y los acuerdos de paz. No bastaba con el dominio de Gaza y Jericó para asegurar el dominio de Arafat sobre todo el pueblo palestino, pensaban los dirigentes israelíes. El gobierno de Rabin debía reforzar a su socio. Arafat podía contar con un control legal sobre toda Cisjordania, y aunque estaba obligado hacerlo, no significaba esto que apresaría, perseguiría y desarticularía a los grupos terroristas islamistas. Quizás Arafat no contase con la fuerza para eliminar al fundamentalismo palestino. Otros analistas opinan que siempre prefirió mantener viva la opción militar. Por sobre todo, Arafat no deseaba ser visto como un simple emisario o lacayo de Israel.

Los gobiernos de Israel deberían transitar por un sendero problemático en el cual, a veces, era mejor mantener a un Arafat fuerte que desarticule a los fundamentalistas y, en otras situaciones, optaban debilitarle para que actúe por miedo a perder el poder. La única alternativa que no se barajaba por aquellos días (1995) era la de asumir el error al haber escogido a Yasser Arafat como socio para la paz.

Los acuerdos de Oslo B definen una serie de temas relacionados con las elecciones palestinas y la reubicación de las fuerzas del ejército de Israel a los largo de las ciudades palestinas en Judea y Samaria. Israel se comprometía a retirar a su ejército de los 6 centros poblacionales palestinos más importantes: Jenín, Nablus (Shjem), Tulkarem, Kalkilyah, Ramallah y Belén y otros tantos poblados más pequeños. Pasados 22 días se realizarían elecciones libres para elegir un parlamento y un Poder Ejecutivo. El 20 enero de 1996 se realizaron las elecciones en donde participaron el 68.5% de los pobladores palestinos de Cisjordania (Judea y Samaria) y el 85% de los palestinos de Gaza. En Jerusalén oriental, los palestinos votarían por correo. En esta ciudad votaron solo el 40% de los palestinos registrados. Yasser Arafat recibió el 88% de los votos y pasó a ser el Presidente del Ejecutivo de la Autonomía Nacional Palestina. Fue elegido un parlamento de 89 diputados, coronando a la OLP como gran vencedor. De las 89 bancas, la OLP logró 65.

El problema principal de estas elecciones fue la no participación del Hamás… es decir, el boicot de los grupos fundamentalistas. Ellos no tenían intención alguna de formar parte de un parlamento o de un gobierno que negociaría un acuerdo final con Israel. La cooperación entre los fundamentalistas Hamás o la Yihad Islámica y la autonomía palestina de la OLP se centraba en un nivel más civil que político. Estas autoridades continuarían en funciones hasta que se cumpliese el periodo de 5 años desde que se instauró la autonomía para Gaza y Jericó, o sea, hasta mayo de 1999.

Desde el punto de vista de los acuerdos en temas de seguridad se decidió dividir Judea y Samaria en tres zonas. La "Zona A" que incluía las 6 ciudades antes nombradas y la ciudad de Hebrón (sin los barrios judíos y el asentamiento de Kiriat Arva). En ésta zona, los palestinos tendrían autonomía en temas de seguridad, cultura y administración civil. El ejército israelí se retiraría para permitir la entrada de la policía palestina.

La "Zona B" enmarcaba a los poblados más dispersos pero que eran el 68% de la población palestina en Judea y Samaria. Aquí, la autoridad palestina disfrutarían de una autonomía en temas culturales y administrativos pero la seguridad quedaría en manos de Israel. La policía palestina ocuparía algunos edificios para cuidar el orden interno pero el control sobre las 20 actividades de los elementos terroristas quedaría en manos del ejército israelí.

La "Zona C" incluía la zona no poblada por palestinos, es decir, los asentamientos israelíes y las zonas de influencia estratégico-militar para Israel. Estas zonas quedarían bajo control militar israelí. Para cuidar el orden público se conformaría una policía palestina formada por 12.000 hombres. Este número fue ampliamente superado una vez implementado el acuerdo... llegando incluso a perderse toda proporción entre lo acordado y las armas que circulaban en las ciudades palestinas. Las fronteras quedaban bajo el control israelí y las relaciones exteriores palestinas debían remitirse a una cantidad de temas relacionados con su economía y en la articulación de la ayuda internacional para la autonomía. En este tema también la realidad desbordó ampliamente lo acordado.

Por último, la Autonomía Nacional Palestina se comprometía a anular en dos meses los artículos de la Carta Palestina que llamaban a la destrucción de Israel por la fuerza. Israel por su parte, se comprometía a liberar presos palestinos. La lista de presos sería determinada por una comisión conjunta palestino-israelí. Los acuerdos de Oslo B provocaron sendas manifestaciones de protesta que lindaban entre la violencia verbal de los líderes nacionalistas en Israel y otras muestras de violencia física entre ciertos manifestantes. Desde los Estados Unidos e Israel llegaban informes que aseguraban que rabinos ortodoxos habían sentenciado a Rabin por haber traicionado los intereses judíos más sagrados y, por lo tanto, debía imponérsele el castigo para el traidor: la muerte.

El acuerdo de Oslo B fue aprobado en la Knesset el 6 de octubre por una mayoría mínima de 61 diputados contra 59 de la oposición. Los únicos que apoyaron el acuerdo fueron los diputados del Partido Laborista, Meretz y los partidos árabes.

viernes, 15 de julio de 2011

Paz con el Reino Hashemita de Jordania

Los acuerdos de Oslo no contaban con el apoyo masivo de la opinión pública israelí. Muy por el contrario, las tratativas de Paz con el Reino Hashemita de Jordania contaron con la aprobación de casi un 100% de la población y del Parlamento de Israel.

Israel y Jordania vivían una paz de facto tras la Guerra de los Seis Días. Los encuentros entre el Rey Hussein de Jordania y las autoridades gubernamentales de Israel, aunque secretos, eran casi públicos y cotidianos. Los cambios producidos en el medio oriente tras la Guerra del Golfo y el inicio de las negociaciones con los palestinos impulsaron a las autoridades jordanas a iniciar negociaciones públicas para la firma de un tratado formal de paz con Israel.

Contando con el viento a favor, Jordania se animaba a dar el paso formal hacia una paz con Israel. El 25 de julio de 1994 se reunieron en Washington el premier israelí Itzjak Rabin y el rey Hussein de Jordania para establecer el fin del estado de guerra entre ambos países. Pasados unos días la televisión israelí transmitía las imágenes del rey Hussein sobrevolando Israel con su avión mientras dialogaba por teléfono con Rabin.

El 26 de octubre de 1994 se firmaba en el paso fronterizo de la Araba el segundo acuerdo de paz entre Israel y un país árabe, bajo los auspicios del Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton. En este emotivo acto se acordó que la frontera del río Jordán se mantendría como límite entre los países con algunos cambios mínimos. Terrenos agrícolas israelíes que deberían quedar bajo soberanía jordana fueron intercambiados por otros terrenos y así se compensaban las diferencias. En las zonas de Naharaim y en los campos del Moshav Tzofer se establecería un acuerdo especial por el cual los terrenos seguirían siendo trabajados por los agrícolas israelíes a cambio del pago de un alquiler durante 25 años. Estos terrenos quedarían bajo soberanía jordana a pesar de que los agrícolas israelíes podían pasar continuamente.

Estados Unidos se comprometía a anular las deudas que Jordania había contraído. Israel y Jordania acordaron la división de las aguas del río Jordán y el establecimiento de las relaciones diplomáticas y turísticas entre los países. Sumado a esto, Israel concedía la administración de los lugares santos musulmanes en Jerusalén a Jordania, despertando la dura crítica de Yasser Arafat, quien también aspiraba a controlarlos.

La firma del pacto de paz con Jordania motivo una impresionante ola de israelíes ansiosos por visitar el país vecino. Un total de 106 diputados de la Knesset votaron a favor del acuerdo de paz con Jordania, 3 votaron en contra, 6 se abstuvieron y otros 6 faltaron a la histórica sesión del 26 de octubre de 1994.

jueves, 14 de julio de 2011

Acuerdos de Oslo

En la ciudad de Oslo (Noruega), se venían reuniendo secretamente una comitiva de la OLP y otra israelí liderada por la mano derecha del canciller Shimón Peres, el diputado laborista Iosi Beilin y otros diplomáticos del Ministerio de Relaciones Exteriores. A consecuencia de estas tratativas secretas, el 9 de setiembre de 1993, Itzjak Rabin recibió una carta de Yasser Arafat en la cual el líder palestino se comprometía a respetar los siguientes puntos:

1- La OLP reconocía el derecho a existir del Estado de Israel
2- Aceptaba las resoluciones 242 y 338 de la ONU
3- Se responsabilizaba a buscar una solución, por medios pacíficos, al conflicto árabe israelí
4- Abandonaría el uso de la fuerza y el terror
5- Se responsabiliza por las acciones de todos los grupos que integraban la OLP para así fomentar la colaboración
6- Aseguraba que los artículos de la Carta Palestina que bogaban por la destrucción de Israel eran vistos por Arafat como nulos y serían llevados para su anulación formal en la Asamblea Nacional Palestina.

Estas declaraciones respondían a los principios adoptados por el Partido Laborista en el marco de la fórmula "Shem-Tov-Iariv". Según dicha fórmula, la OLP pasaba a ser consideraba por el gobierno israelí como la única representante legítima del pueblo palestino. La oposición dudaba de las intenciones de Arafat. La derecha israelí argumentaba que Arafat seguía fomentando su "Plan de Pasos" para destruir a Israel tras la consecución de un estado independiente por vía diplomática. La moderación de Arafat era producto de una crisis política interna del liderazgo palestino pero no se trataba de un cambio ideológico real, afirmaban.

Otros, afirmaban que las negociaciones con la OLP provocarían injustificados renunciamientos en un territorio (Judea y Samaria) que pertenecía únicamente al pueblo judío. El gobierno oficializó su acercamiento a la OLP, anulando la ley que prohibía los encuentros con la Organización para la Liberación de Palestina. En las reuniones de Oslo se llegaron a acuerdos más profundos en lo que respecta a la solución del conflicto entre las partes. Acuerdos que serían reconocidos por el nombre de la ciudad anfitriona: "Oslo".

            

El 13 de setiembre de 1993 se firmaron, en los jardines de la Casa Blanca, los "Principios de un Acuerdo Intermedio para un Gobierno Autónomo". Según el Pacto de Oslo se establecería una autonomía en Gaza y en Jericó y se traspasarían algunos poderes a las autoridades palestinas en Judea y Samaria. Se acordó también una fórmula para realizar elecciones tendientes a legitimar a una Autoridad Nacional Palestina que negociaría los acuerdos finales con Israel. Una parte importante de lo pactado en Oslo estaba ligado a una colaboración económica entre israelíes y palestinos.

Ambas partes se comprometieron a cumplir ciertos principios fundamentales como ser el cese del uso del terror para solucionar diferencias. Durante 5 años se establecería un periodo de transición intermedio en donde pasados los tres años comenzarían los diálogos para un acuerdo final que incluirían temas cardinales como el futuro de Jerusalén, el regreso o no de los refugiados palestinos, los asentamientos judíos en los territorios y el estatus final de la autoridad palestina.

Lo pactado en las negociaciones finales entre palestinos e israelíes comenzaría a regir tras 5 años desde el comienzo de la autonomía en Gaza y Jericó. La autonomía en Gaza y Jericó se inicio el 4 de mayo de 1994, las negociaciones para un estatus final deberían comenzar en mayo de 1997 y los acuerdos finales deberían regir desde mayo de 1999. Los acontecimientos venideros demostrarían que la dirigencia establecía plazos que no contaban con la aprobación de la opinión pública. Para establecer los poderes que se le cederían a los palestinos en Judea y Samaria se firmó el Acuerdo de El Cairo (29 de agosto de 1994).

Estos poderes iban a ser más limitados de los que se habían establecido en la Autonomía de Gaza y Jericó. En Judea y Samaria, Israel renunciaba a ejercer autoridad sobre temas relacionados con educación y cultura, salud, impuestos directos, turismo y beneficencia.

En octubre de 1994 recibieron los premios Nobel de la Paz, el premier Itzjak Rabin, el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel Shimón Peres y el Presidente de la Autonomía Nacional Palestina Yasser Arafat.

Dos días después de la firma de los acuerdos de Oslo, se reanudaron con mayor frecuencia los atentados terroristas de los grupos fundamentalistas que se oponían a los acuerdos. Desde octubre de 1993 hasta diciembre de 1993 se sucedieron una serie de 10 atentados que costaron la vida de 14 israelíes. Desde abril de 1994 hasta enero de 1995, Israel sufrió una sucesión de atentados en donde fueron asesinados más de 60 israelíes.